Wednesday, December 06, 2006

LÍBANO EN LA MIRILLA SIONISTA

Por: Arnoldo Griñán

Desde hace varios días, miles de manifestantes en Beirut, Líbano, exigen la renuncia del primer ministro Fuad Siniora, quien es acusado por la oposición de seguir el dictado de Estados Unidos, y por ende, hacerle el juego a Israel.

La crisis de gobierno en el País de los Cedros comenzó en noviembre, con la renuncia de seis de sus miembros, cinco del partido Hizbolá y uno cristiano. Por su parte, el Ejecutivo acusa a las manifestaciones de intento por dar más influencia a la vecina Siria.

Para observadores de la situación política en la región, resulta muy sospechosa la serie de atentados que comenzaron con el asesinato del ministro Rafia Hariri, el pasado año, hecho que aún no ha sido esclarecido.

¿A QUIÉN BENEFICIA EL CAOS?

Damasco, en su denuncia de los atentados que buscan la desestabilización de Líbano mediante una guerra civil, ha apuntado hacia Tel Aviv, principal receptora de los beneficios de una situación que involucre a Hizbolá, pionero de la resistencia contra la agresión sionista en el verano pasado.

Desde hace medio siglo, los principales líderes israelíes, apoyados por Washington, tienen la visión de que su país debe abarcar desde el Canal de Suez hasta el Eufrates y constituirse, como de hecho ya es, en el gendarme norteamericano en la región.

A partir de esa visión, han conquistado territorios palestinos, invadido el sur de Líbano y aunque los combatientes de Hizbolá los obligaron a salir de allí, ahora se dedican a la destrucción sistemática de la economía en Gaza y Cisjordania, así como a la eliminación selectiva de los líderes palestinos, buscando lo que cínicamente llaman, “la salida voluntaria de la población árabe de esos territorios”.

No pocos comentaristas coincidimos en que Tel Aviv no es un simple agente del imperialismo, sino que tiene sus propias aspiraciones imperiales y su política estratégica, en especial, la de la creación del Gran Israel.

Su propósito de apoderarse del sur de Líbano está apoyado por los presidentes de las principales organizaciones judías, que junto a sus millonarios, financian más del sesenta por ciento de las contribuciones políticas que recibe el Partido Demócrata y el 35 por ciento de las que
perciben los republicanos, con lo cual se asegura el apoyo de la Casa Blanca.

La historia de la Organización de Naciones Unidas refleja que esa política sionista de apostar al seguro por los gobernantes norteamericanos de uno u otro partido, le ha dado excelentes resultados, pues siempre han contado con el veto estadounidense ante las tentativas de la Comunidad Internacional de frenar las apetencias geopolíticas israelíes.

Washington y sus acólitos europeos, tal como hicieron con Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando buscaban que éste atacara a la antigua Unión Soviética, ahora propician que Tel Aviv se incline hacia la agresión a Siria e Irán, ocasionando una guerra generalizada, mundial.

Cómo puedes apreciar, amigo lector, no es un simple problema entre el fanatismo fundamentalista judío y los derechos de los palestinos. Hay que detener ahora, mientras se tenga tiempo, la guerra en el Cercano y Medio Oriente.

No se puede olvidar que con la ayuda de Estados Unidos y la Europa Comunitaria, Tel Aviv ha podido acumular más de 300 armas nucleares y se ha convertido en la sexta potencia atómica del planeta, así como que tiene medios portadores para llegar hasta el mismo sur del Viejo Continente.

Un nuevo conflicto mundial amenazaría, como nunca antes, la existencia de la especie humana en el planeta. Por ello, el grito de oposición a esa locura debe encontrar los imprescindibles oídos receptivos capaces de decir: NO A LA GUERRA.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home