Sunday, November 05, 2006

BLOQUEO NO ES EMBARGO

Por: Arnoldo Griñán

Cada vez más personas en el mundo conocen que las administraciones norteamericanas, en especial la de George Walter Bush, hacen de la mentira un habitual instrumento de trabajo. Es por ello que no tienen recato en usarla para lograr sus propósitos hegemónicos.

Con respecto a la Cuba Revolucionaria, desde que avizoraron el triunfo del Movimiento liderado por Fidel Castro, comenzaron a tejer una sarta de mentiras alrededor de la agrupación y sus miembros. Después vendrían las agresiones, presiones, las medidas encaminadas a disminuir la saqueada economía cubana y luego un férreo asedio que imposibilita a la mayor isla de Las Antillas acceder tanto a sus depósitos que se encuentran en bancos norteamericanos como a créditos internacionales.

Recordemos que en fecha tan temprana como el 19 de octubre de 1960, la Casa Blanca prohibió casi todas las ventas que tradicionalmente hacía Estados Unidos a Cuba, desde tornillos hasta la tecnología para la industria azucarera. Aunque ya desde 1959, la administración de Dwight Eisenhower trataba de impedir que la joven revolución comprara alimentos, medicinas y otros productos.

Es por ello que cuando el 6 de agosto de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro anunció la nacionalización de centrales azucareros, una compañía de electricidad y otra de teléfono, así como, empresas petroleras que se negaban a refinar petróleo soviético, ya hacía bastante tiempo que la Casa Blanca intensificaba las medidas contra su antigua neocolonia.

Las siguientes administraciones insistieron en que su bloqueo se inició el 3 de febrero de 1962, para enmascarar que 72 horas antes de esa fecha, en bochornoso espectáculo, logró que una mayoría de países miembros de la OEA, separaran a Cuba de sus filas. Entonces, con el apoyo de esas naciones, Washington prohibió hacerle compras a la Isla, con lo cual, cerró el cerco que ya venía forjando.

Sólo México no se doblegó a esa exigencia yanqui. El resto de los miembros del Ministerio de Colonias Americanas, como le llamó el legendario Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, dobló la cerviz ante el vecino del Norte, que, también hacía gestiones para que la Europa Comunitaria y otras regiones se incorporaran a su política anticubana. No se trataba de un embargo sino de un irracional bloqueo que se extiende hasta hoy.

DAVID CONTRA GOLIAT

Qué lejos están aquellos tiempos del comienzo del criminal bloqueo del gigante de Siete Leguas contra la pequeña Cuba. Han pasado unos 47 años, durante los cuales Washington ha hecho de todo para doblegar y atraer a la mayoría del pueblo de la Isla de la Libertad. Sin embargo, como un boomerang, esa política anexionista se ha revertido contra ellos y ya casi toda la comunidad internacional condena, año tras año, en la ONU, el genocidio yanqui.

Ese bloqueo ha causado a los cubanos daños directos por valor de más de 86 mil dólares en renglones como: ingresos dejados de percibir por exportaciones y servicios; pérdidas por reubicación geográfica del comercio; afectaciones a la producción y los servicios; bloqueo tecnológico; afectaciones monetario-financieras, afectaciones al servicio a la población y el impacto del robo de cerebro, entre otros. No existe un área de la vida de los cubanos que no haya sido afectado por el criminal bloqueo norteamericano.

En esa guerra no declarada contra Cuba, los propios estadounidenses son afectados. Durante el pasado año, Washington aplicó multas a 487 ciudadanos norteamericanos por no acatar el bloqueo y este año, la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro, inició un proceso de auditorías a las agencias de viaje que trabajan el destino Cuba. Hasta octubre, 16 de esas compañías habían perdido la autorización para ejercer su gestión comercial.

El odio hacia Cuba es tan grande que incluso las organizaciones religiosas, académicas e instituciones no gubernamentales norteamericanas no escapan al despiadado bloqueo.

Otro sensible sector: el de la Salud, también sufre el férreo bloqueo que obliga al país caribeño a recurrir a lejanos mercados para adquirir suministros médicos a un costo superior al que tendrían en Estados Unidos. A la Casa Blanca no le interesan el dolor y los sufrimientos que produce esa política al pueblo cubano. Tampoco que los estadounidenses no puedan beneficiarse de las vacunas y demás adelantos de la medicina cubana.

Por todo lo anteriormente dicho, este ocho de noviembre, cuando el documento Necesidad de Poner Fin al Bloqueo Económico, Comercial y Financiero Impuesto por Estados Unidos contra Cuba, sea presentado ante la Asamblea General de la ONU, Washington quedará nuevamente aislado. La causa del pequeño David resulta invencible ante la prepotencia del gigante Goliat.

El viril pueblo cubano se ha ganado, con su dignidad y probada valentía, el derecho a construir, pese al bloqueo imperial, una sociedad más justa, solidaria y humana. Para eso trabajan.

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