LATINOAMÉRICA EN FIESTA DEL CELULOIDE
Por: Arnoldo Griñán
El Vigésimo octavo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que tiene por sede a Cuba, ha sobrepasado los marcos capitalinos para llevar a todo el país el entusiasmo por este arte, que en otros países pierde aficionados debido a la fuerte competencia de la televisión.
Cubanos y extranjeros hacen extensas colas a las puertas de los cines donde, después de una breve presentación, disfrutan de los filmes de su preferencia, escogidos entre los 105 títulos que concursan o las cientos de muestras paralelas.
Este año, el Festival superó las expectativas. Los 1539 filmes de 61 países que fueron enviados a la sede para participar en las distintas categorías, son muestra del gran interés que despierta el certamen entre directores consagrados y noveles, y obligaron a los jurados a una ardua labor selectiva para bajar la cifra hasta 463 títulos.
Brasil, el gigante sudamericano dejó claro que posee una fuerte industria cinematográfica, cuando aportó la mayor entrega de su historia y de la presente edición del Festival con 24 materiales, entre los que destacan los largometrajes Mirar por Dentro y Mujeres de Brasil.
Argentina, otra de las grandes, trae al Festival, Manos, del prestigioso director Alejandro Doria; Lifting de corazón, de Eliseo Subiela; Tiempo de valientes, del realizador Damián Szifron; Sofacama, de Ulises Rosell; Crónica de una fuga, y El Custodio, entre otras, que demuestran por qué los filmes de ese país del cono suramericano están entre los preferidos por los cubanos.
Esperanzadora resultó la presencia de Haití con su muestra Hacia el Sur. El filme no trae nada nuevo, pero el tratamiento del momento histórico, bajo el régimen de Duvalier, resulta un argumento atractivo.
Este año creció la cantidad de subsedes del Festival, que se extendieron a las capitales de provincias y numerosos municipios, propiciando que los cinéfilos cubanos y extranjeros, en cualquier parte del país, disfrutaran de la filmografía regional, dentro o fuera de competencia, por sólo dos pesos moneda nacional, equivalente a diez centavos de dólar.
Entre las muestras de otras latitudes que se exhiben en el Festival se encuentran Verano en Berlín y el documental Historia de arriba y abajo, ambas representativas de la vanguardia alemana comprometida con la realidad germana. También están presentes los cines: español, italiano, francés, latinos de Estados Unidos y experimental. Todos ellos siempre bien acogidos por los cubanos amantes del Séptimo Arte.
CINE MUY BUENO EN EL FESTIVAL
Sin dudas, el largometraje, El Laberinto del Fauno, dirigido por el mexicano, Guillermo del Toro, merece catalogarse de joya fílmica, en la que como dijera un colega, el final y la película toda resulta un banquetazo.
Por su parte, la mayor isla de las Antillas aporta a esta edición del Festival una diversa y valiosa muestra, en la que aparecen filmes como Páginas de Mauricio, La Edad de la Peseta, El Benny y Mañana, en tanto La Pared, ópera prima de Alejandro Moya, compite por el Coral de la Popularidad. Además, presenta un amplio volumen de producción de cortometrajes.
Paralelamente, el Instituto Cubano de Arte y la Industria Cinematográfica, (ICAIC), presenta ese importante reportaje de Miguel Fleitas y guión de Julio García Espinosa, La Guerra en Angola, contribución de la cultura nacional a mantener viva en la memoria uno de los episodios heroicos y solidarios de la Revolución.
Por otro lado, la presentación de ese gran exitazo en que se ha convertido la película El Benny, del realizador Jorge Luis Sánchez, augura buen saldo. La cinta llega precedida por una buena acogida en las salas de la Isla y de otros países, entre ellos, la 59 Edición del certamen Clase A de Locazo, Suiza.
La película ya ha pasado también por Caracas, México, Ecuador, Francia, y en el 2007, estará en el Festival de Cartagena y en Bélgica. Esa será la propuesta cubana para alcanzar un Oscar en el Festival de la Academia de Arte Cinematográfico de Hollywood, Estados Unidos.
Un gran regalo han tenido los cinéfilos con la presencia del magnífico actor brasileño, José Wilker, muy admirado en Cuba por sus actuaciones en filmes como La Difunta, Doña Flor y sus dos Maridos, Bye Bye Brasil, y El hombre de la capa negra, entre otros; así como en las telenovelas, Roque Santeiro, La próxima víctima, Suave veneno y la exitosa Señora del destino, que actualmente pasa por la pequeña pantalla cubana.
Coincidimos con quienes catalogan a Wilker como una de las figuras más representativa de la cultura latinoamericana.
Es imposible recoger en estas cuartillas el extenso programa del Vigésimo octavo Festival del nuevo cine Latinoamericano y de las numerosas actividades colaterales que se celebran a lo largo y ancho de la isla. Baste decir que la cultura general e integral de los cubanos garantiza la continuidad del evento que siempre será nuevo.
En la gala de premiación del 15 de diciembre, las expectativas se centrarán en los ganadores de los Corales en las distintas categorías y en la película Volver, del famoso director Pedro Almodóvar.
En época de integración, el Festival ha demostrado, y esta vez más contundentemente, que en Latinoamérica, SI SE PUEDE.


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