Saturday, February 17, 2007

FRACASOS EN EL ORIENTE ORIENTE

Por: Arnoldo Griñán


Quienes piensen que los graves problemas que aquejan el Medio Oriente son producto de los ataques que produjeron supuestamente personas de origen árabe contra las famosas Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del 2001 están en un gran error.

Baste recordar que el conflicto israelo-palestino data de tiempos bíblicos y fue agravado, después de la II Guerra Mundial, por errores de la Liga de las Naciones, antecesora de la Organización de Naciones Unidas, ONU.

Producto de aquellas fallas surgieron otras como: las guerras de expansión del Estado sionista; la cuestión de Jerusalén; las matanzas en Líbano; el problema energético en Irán; la guerra irano-iraquí; la Guerra del Golfo, la creación de Al-Qaela; la guerra en Afganistán, y otras muchas.

Metido hasta el cuello en ese atolladero creado por él, los Estados Unidos de Norteamérica ven fracasados los tres grandes objetivos de su estrategia en el Medio Oriente: controlar las fuentes de petróleo del área; situar regímenes títeres luego de controlar militarmente la región, y garantizar la seguridad de Israel, su Estado gendarme.

Un fracaso importante en la aventura norteamericana en esa parte del mundo es que la cacareada alianza que había logrado después de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, cuando prepotentemente George Walter Bush exigió que quien no estaba con él estaba en contra y anunció que llevaría la guerra a sesenta o más oscuros rincones del mundo, se encuentra en bancarrota. Cada vez está más solo.

Ya nadie cree en sus mentiras fabricadas para acallar las pocas voces que, en aquel entonces, se opusieron a la aventura belicista. Incluso, el pomposo anuncio desde un portaviones, del término de la guerra ha devenido muy molesta pesadilla pues día a día aumenta la cifra de efectivos del Pentágono muertos en Iraq, así como la de los heridos, mutilados o con graves enfermedades mentales que al regresar a su país denuncian las atrocidades de esa guerra.

Por otro lado, tanto los militares norteamericanos como el Gobierno iraquí títere sólo desgobiernan en una parte de Bagdad, a pesar de fabricar enfrentamientos entre chiítas y sunitas.

DERROCHE DE RECURSOS

Es notorio, amigo lector, que esa guerra le ha costado ya al contribuyente norteamericano más de 700 mil millones de dólares, dinero con el cual hubiera podido pagar, por 7 años, el Programa médico de millones de niños, o las becas, por cuatro años, de 17 mil 6oo millones de universitarios. Sin embargo, ese país tiene déficits económico y presupuestario de dimensiones catastróficas. ¿Tremenda contradicción, verdad?

Si a todo eso sumamos la escandalosa corrupción que caracteriza a la administración Bush y que el petróleo, el gran negocio que esa camarilla avizoraba apoderarse con la guerra en Iraq, no lo han podido explotar como pretendían pues los oleoductos son objetivos priorizados de la resistencia iraquí, se aprecia que el fracaso es muy grande y arrastra no sólo al Mandatario, sino también a la credibilidad del país.

Importantes figuras de la política norteamericana han sucumbido por apoyar el patrioterismo bushiano. El prepotente ex secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, tuvo que salir del Gabinete como perro con el rabo entre las piernas y su sucesora, la señorita Condoleeza Rice ha sido sacrificada políticamente en sus aspiraciones presidenciales, pues ya nadie cree en su prepotente y agresiva diplomacia.

Tampoco el astuto vicepresidente Dick, el sucio, Cheney, tiene futuro en la política norteamericana y bastante es con que logre, al igual que Bush, terminar el mandato debido a que el establisment no puede gastarse el lujo de destituirlos, si quiere mantener cierta estabilidad, a pesar del descrédito y la impopularidad de la que ambos gozan.

Por otro lado, el fracaso de los jefes militares sionistas durante su incursión a Líbano, a pesar de los 2 mil setecientos millones de dólares, una gran parte en armamentos, que Washington aportó como ayuda a Tel Aviv, el pasado año, ha obligado a Israel a buscar un aire y tratar de sentarse a la mesa de conversaciones con los palestinos para paliar un poco la imagen que ofrece de intransigente, que tanto odio le ha acarreado en el mundo.

Ya los planes de ataque a Siria se han alejado un poco y si bien la Casa Blanca no abandona el propósito de atacar a Irán, lo cierto es que le faltan los pretextos y tendría que pagar un alto precio si se decide a hacerlo. Hay que tener en cuenta que en la región hay intereses de muchos países, algunos de los cuales, son verdaderas potencias a las que tiene que tener en cuenta.

En fin, que los fracasos imperiales y de sus lacayos, en el Medio Oriente, van despejando un camino por el que se necesita cordura y buenas decisiones para transitar. Tenemos fe en que se encuentren pronto, pues, como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro, más temprano que tarde el mundo cambiará.

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