Monday, January 01, 2007

FIN DE AÑO A LO CUBANO

Por: Arnoldo Griñán

Al llegar a su término el año 2006, los habitantes de la Mayor Isla de Las Antillas desbordan alegría y confianza por el porvenir. Tienen razones para ello. Su mayor preocupación, fue en un momento dado, la salud del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Pero el propio líder de la Revolución preparó a su pueblo para cualquier tipo de eventualidad y, ante una recuperación difícil y prolongada, dejó indicaciones claras y precisas sobre la dirección del país y el comportamiento a seguir para que el enemigo no se aproveche de la eventual situación.

Los periódicos mensajes de Fidel echaron por tierra las numerosas falsas informaciones de periodistas y medios reaccionarios que anunciaron, desde un estado de salud muy grave, hasta su muerte. En la república bananera de Miami, tampoco faltaron quienes festejaron una prematura muerte del líder y volvieron a hacer las maletas para un presunto regreso a la Cuba que ya sólo verán en sus malgastadas memorias.

Mientras, los cubanos continúan trabajando con ahínco y organización, acumulando nuevos triunfos como la exitosa celebración de la Décimo cuarta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, (MNOAL), celebrada en septiembre en La Habana; la nueva victoria en Naciones Unidas contra el criminal bloqueo de Estados Unidos a la pequeña isla, así como la elección de ese país antillano para ocupar un asiento en el Consejo de Derechos Humanos, organismo de la ONU recientemente constituido.

A esa sucesión de éxitos diplomáticos hay que añadir el Coloquio Internacional por el 80 Aniversario del natalicio de Fidel, evento que reunió a más de mil personalidades en la capital de la República, convocadas por la Fundación Guayasamín, la cual cumplimentaba así, el deseo del desaparecido pintor ecuatoriano.

Los numerosos turistas que visitaron a Cuba este año, apreciaron la seguridad del país; sus logros en la salud, el deporte, la agricultura urbana, el trabajo en la biotecnología y otras muchas ramas de la economía, las ciencias y la técnica, que se unen a la batalla de ideas, la solidaridad y la cooperación. En fin, una nación que con amplias perspectivas se proyecta hacia un futuro al que el imperialismo yanqui le será cada vez más difícil entorpecer.

De edificante se puede catalogar el doce coma cinco por ciento de crecimiento económico, el mayor de América Latina y el Caribe, alcanzado por los trabajadores cubanos en el año dos mil seis. Ello confirma la consolidación gradual de la economía y refleja el avance del país con la Revolución Energética, las construcciones de todo tipo, en especial, de viviendas y de materiales para que la población repare sus casas.

También en ese Producto Interno Bruto se refleja el surgimiento de nuevos medios educativos y de prensa. No es por gusto que Cuba es considerada el futuro de Latinoamérica, cuyos pueblos ven en los logros de la Isla un sueño o una meta por la cual luchar.

El Imperio le teme a ese ejemplo. En su engendro diabólico conocido como Programa para la transición democrática en Cuba, con cinismo y prepotencia manifiesta que las grandes inversiones del Gobierno Revolucionario en centros científicos y de biotecnología no son apropiadas para un pueblo pobre. ¡De tantas barrabasadas está lleno ese documento!

EL ALENTADOR MENSAJE DE FIDEL

Pero los cubanos, lejos de amedrentarse ante las bravuconadas del vecino Gigante de Siete Leguas, festejan el advenimiento del año cuarenta y ocho del Triunfo de la Revolución, muy contentos con el Mensaje que con motivo de la efemérides, les envió Fidel, y en el cual el líder valora los grandes esfuerzos del pueblo trabajador para alcanzar esos alentadores resultados y recuerda que cada éxito necesita de mayores esfuerzos para mantenerlos y desarrollarlos.

En ese mensaje Fidel señala que su enfermedad, aunque es un proceso prolongado, está lejos de ser una batalla perdida y agrega que él está al tanto de la vida del país e intercambia opiniones con los compañeros más cercanos, cada vez que ha sido necesaria una cooperación en temas de vital importancia.

Fue otro contundente golpe que hizo añicos las ilusiones del enemigo y una demostración de ese espíritu rebelde, indomable y combativo de los cubanos que los mantiene en pie de lucha, hasta la victoria siempre.

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