Wednesday, March 07, 2007

GRANDEZA DE MUJER

Por: Arnoldo Griñán

El cubano más universal, José Martí, al sintetizar su sentir por la mujer señaló que No hay obra completa si no está ungida por la mano de la mujer. ¿Cómo definir ese ser que tanto amor da, ya sea como compañera, hermana, madre, hija, en fin, con tan sólo existir?

Internacionalmente se ha escogido el 8 de marzo, fecha propuesta por la destacada comunista alemana, Clara Zetkin, para honrar a las féminas y exigir sus derechos a la plena igualdad con el hombre, tanto en lo social en lo político.

Desde aquel 1910 en que la legendaria luchadora social levantara la bandera de la emancipación de la mujer, hasta nuestros días, sólo un puñado de países exhibe avances notables en la labor de propiciarles sus derechos. Aún la mayoría son esclavas de los quehaceres domésticos, sufren vejaciones, carecen de posibilidades de superación educacional, son explotadas sexualmente y no pueden acceder a trabajos bien remunerados debido a sufrir discriminación.

Baste señalar que la trata de mujeres, niñas y niños, con fines de esclavitud y comercio sexual, es la tercera actividad más lucrativa en el mundo, después del tráfico de armas y la venta de estupefacientes, según el informe Estado de la Población Mundial 2006, las Mujeres y la Migración Internacional, elaborado por el Fondo de Población de Naciones Unidas, (UNFPA).

La investigación arroja que a pesar de ser muy difícil encontrar fuentes fidedignas que revelen las ganancias que se obtienen de esas actividades, dada su naturaleza ilícita, se estima que en Estados Unidos esa industria genera unos 39 mil millones de dólares anuales.

Por otro lado, en las grandes potencias capitalistas, las mujeres carecen de una representación seria en los gobiernos y parlamentos, pues ello resulta sólo un anhelo, a pesar de la manipulación propagandística.

EN LO ALTO DE LA OBRA, LA MUJER CUBANA

La historia recoge cómo desde tiempos precolombinos, la mujer cubana no ha sido un ente pasivo ante los grandes retos. La lista de féminas que, junto a los hombres autóctonos se enfrentaron a la esclavitud y las injusticias en la Mayor Isla de las Antillas, es interminable. Mencionemos sólo algunas y en ellas honremos a esa pléyade de heroínas. Recordemos a Guarina, quien junto al cacique Hatuey inició la rebeldía contra los conquistadores españoles.

Qué decir de la valiente posición adoptada por las habaneras en ocasión de la toma de la plaza por los ingleses, en 1762. Ellas acusaron a los jefes españoles por su negligencia y cobardía, mientras exaltaban la capacidad y valentía de los criollos. Tampoco podemos olvidar a Carlota, aquella negra que con su verbo ardiente levantaba dotaciones en contra del régimen esclavista.

Luego vendrían actuaciones como la incondicional entrega de la Madre de Cuba, Mariana Grajales, quien ofrendó a la Patria a su prole heroica de Regüeiferos y Maceos, así como a su esposo Marcos y junto a ellos se fue a la manigua redentora. También la de Ana Betancourt, que en Guáimaro demandó el cese de la secular explotación femenina, a la par que expresaba su disposición de combatir con las armas en la mano junto a los mambises.

Aumentemos la lista de heroínas que abandonaron su hogar, comodidades y seguridad familiar para entregarse a la redención de la Patria, sin exigir nada a cambio, con mujeres como Bernarda Toro, María Cabrales, Amalia Simoni, Matilde Simoni, Dominga Moncada, Candelaria Figueredo, Isabel Rubio, Adela Azcuy y Mercedes Sirvén, entre otras muchas.

Con la pseudo república no llegó la emancipación de la mujer cubana. La explotación económica capitalista se ensañó en ella, pero no logró doblegarla. Continuó acompañando a los cubanos dignos en la lucha por la verdadera independencia. Así encontramos figuras como la escritora y periodista, Dolores de la Torriente; Conchita Fernández, secretaria de Eduardo Chivás y Fidel Castro; las hermanas Giral, Lidia Doce, Clodomiro Ferrals, las heroinas del Moncada, Aidée Santamaría y Melba Hernández; Celia Sánchez, la flor más autóctona de la Revolución, Vilma Espín, la insigne presidenta de la FMC, y otras muchas que con su aroma han ayudado a que en Cuba se construya un proyecto social anhelado por no pocos países.

Alma de un pueblo, como las calificara Fidel en el acto de constitución de la Federación de Mujeres Cubanas, hace 45 años, ellas no han defraudado la confianza que la Revolución depositó sobre sus hombros y hoy constituyen la mayoría de las fuerzas científicas y técnicas del país y están presentes en todos los frentes, incluidos la defensa, la política, el gobierno y el internacionalismo.

Por esa hermosa trayectoria permíteme mujer cubana, brindarte esta obra del poeta Mario Benedetti, y con ella honrarte en tu día y por siempre:

TE QUIERO


Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
Mi amor, mi cómplice y todo
Y en la calle, codo a codo,
Somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero
Y tu paso vagabundo
Y tu llanto por el mundo
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso
es decir, que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle, codo a codo
somos mucho más que dos.

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