S.O.S NIÑOS
Por: Arnoldo Griñán
El Primero de Junio se celebra el Día Internacional de la Infancia, y en la Patria de José Martí esa efeméride tiene una connotación muy especial pues para los cubanos, nada hay más importante que un niño.
Es por ello que en Cuba los niños no tienen las preocupaciones que aquejan a la grey infantil en otros lugares. Ellos emplean su tiempo en estudiar, jugar, entonar canciones de amistad, en fin, de prepararse sanos, seguros y confiados en un futuro cada vez más luminoso. Pero, veamos qué ocurre fuera del archipiélago cubano.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, denuncia en sus informes anuales que cada 100 niños que nacen en el mundo, 40 no son registrados, 19 carecen de agua potable y 30 padecen de desnutrición en los primeros 5 años de vida. Ese organismo añade que más de121 millones de niños y niñas no tienen acceso a los sistemas de educación. ¡Ninguno es cubano!
Esa grave situación de subsistencia para millones de niños en el planeta, y en especial, las graves desigualdades que sufren las niñas, tiene muy pocos oídos receptivos en gobernantes e instituciones, que con un poco de voluntad, pueden por lo menos paliarla.
Según la agencia de la ONU, más de 246 millones de niños trabajan, 180 millones de ellos lo hacen en las labores más duras y difíciles. Mientras, un millón de las niñas cae cada año en el tráfico de la prostitución. Es que la explotación infantil constituye el tercer gran negocio del mundo, sólo superado por el de armas y el de las drogas.
En este siglo XXI, donde debiera aspirarse a un mundo mejor, el dolor de los niños crece de la mano del neoliberalismo que los países desarrollados imponen a los que, eufemísticamente, llaman países en desarrollo para nombrar a los pueblos que explotan.
LA OLVIDADA ÁFRICA
Cuando se conocen esas escalofriantes cifras, inmediatamente se asocian con el continente africano, aunque ellas no son patrimonio único de ese explotado territorio.
África es la parte del mundo en la que el colonialismo y el capitalismo se han cebado más despiadadamente. Al saqueo de sus riquezas le añadieron un despiadado hundimiento en la ignorancia y subdesarrollo.
Es por ello que en toda África subsahariana existe actualmente menos médicos que en la pequeña Cuba.
En aquella región y en Asia, más de 46 millones de niños en edad escolar no han pisado jamás un colegio y están totalmente excluidos de la educación básica.
Según Naciones Unidas, 11 millones de niños y niñas mueren cada año por enfermedades prevenibles, y medio millón de mujeres fallecen en el parto en, ese tiempo. La mayoría de dichos decesos ocurren en África donde el SIDA hace estragos tan escalofriantes que amenazan con acabar con países enteros.
A pesar de esa cruda realidad que los especialistas coinciden se puede resolver encarando primero el problema de la desnutrición infantil, los países ricos del planeta, antiguas metrópolis agrupadas ahora en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, no aceptan su grado de responsabilidad en el empobrecimiento de la región. Para el continente olvidado sólo proponen que se dejen saquear mucho más, no importa que las imágenes de sus niños hambrientos y comidos por las moscas salgan reflejadas, de vez en cuando, en una prensa que muestra pero no condena.
LA ONU MANIATADA
No han faltad las resoluciones de la organización de Naciones Unidas para proclamar programas sobre derechos humanos y proteger a párvulos, infantes y jóvenes. Sin embargo, como otros tantos, los proyectos han quedado en letra muerta, pues la verdadera voluntad de acatar esos planes queda en muy pocos países. Baste señalar que Estados Unidos es uno los dos o tres países que no ha firmado la Convención de los Derechos del Niño. Por ello no asombra que allí, a pesar de dedicarse todos los años más de 500 millones de dólares en la industria de la guerra, las minorías negras, indígenas e inmigrantes, tengan muy pocos o ningún acceso a la educación, salud, vivienda u oportunidades adecuadas. Parte de esa realidad que los medios de comunicación callan, brotó cuando el año pasado ocurrió la catástrofe del huracán Katrina y el mundo vio que una buena parte de la población del país más rico del mundo, vive igual o peor que las naciones del llamado tercer mundo.
Otro mal que corroe a ese país a cuyos gobernantes no les interesa el futuro de la mayoría de sus jóvenes, es el de la violencia. Al fenómeno de las pandillas juveniles, se suma la que contienen los video-juegos, los cuales son calificados por no poca prensa como despreciables. Ejemplo de ellos son el llamado: Mate al ex presidente John F. Kennedy, y el no menos repugnante, La Caza de Inmigrantes, en el cual, niños y mayores realizan sus disparos virtuales contra los latinos que tratan de cruzar las fronteras.
Estados Unidos figura entre los primeros países del planeta donde la industria del sexo infantil tiene gran auge. También allí la pornografía por Internet es abrumadora. Y sobre todo, la utilización de niños y niñas en esa deleznable práctica. Baste señalar que la industria del sexo infantil produce ganancias entre 2000 y 3000 millones de dólares anuales.
Por su parte, Latinoamérica muestra, entre otros, el triste aval de más de 42 millones de analfabetos y otros 110 millones de semianalfabetos. Han sido numerosas las denuncias del tráfico de niños, de ese subcontinente hacia Estados Unidos y Europa con fines esclavistas, pornográficos y de quitarles órganos para realizar trasplantes. Ninguno de esos niños es cubano.
LA ISLA DE LA LIBERTAD, EL FARO
La UNICEF sostiene que el bloqueo estadounidense impuesto a Cuba desde hace más de 45 años, perjudica el derecho del Gobierno Revolucionario de proteger a los niños, los adolescentes, jóvenes y las familias. No obstante, las autoridades de la nación caribeña no se han quedado con los brazos cruzados. En el Día Internacional de la Infancia pueden exhibir al mundo impresionantes resultados a favor de la niñez.
Sólo el hecho de que la mortalidad infantil en el pequeño país es por debajo de seis por cada mil niños nacidos vivos, indica cuán importante son considerados. A la vista está el alto grado de escolarización, la accesibilidad y gratuidad de la Educación. En Cuba, los cuidados del niño comienzan desde antes de su nacimiento y continúan durante todo su desarrollo.
Por todo esto, cuando en su día, los niños del mundo oyen las promesas de migajas de gobernantes que ni siquiera se creen ellos mismos, los infantes cubanos son el paradigma que los padres quieren para sus hijos. Sabedores, que los niños son la esperanza del mundo.


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