Friday, October 06, 2006

RAZONES PARA NO QUERERLOS

Por: Arnoldo Griñán

En no pocos países se pueden encontrar, en graffitis, vallas, pinturas murales y cualquier otro medio de manifestación popular la famosa expresión : YANKEES GO HOME, o lo que es lo mismo: YANQUE VETE A TU CASA. No es para menos.

Millones de norteamericanos se preocupan por el repudio generalizado hacia su país; sin embargo, Washington no le hace caso a ese clamor de pueblo. Su prepotencia y torpeza en política exterior son tan grandes que cierra los ojos para no percibir lo que ocurre a su alrededor.

Es cierto que cuando las 13 colonias libraron su guerra de liberación, el conflicto despertó un halo internacional de simpatía e incluso, muchos cubanos brindaron su apoyo, de distintas formas, a aquella gesta liberadora. Sin embargo, pasadas varias decenas de años, ya el Gigante de las Siete Leguas representaba una creciente preocupación para sus vecinos.

La política estadounidense de expansión hacia el oeste, con el exterminio de las tribus indígenas originarias que poblaban aquellos territorios; la compra presionada de enormes territorios a Francia y España; las guerras de conquistas que le arrebataron a México más de la mitad de su territorio y a fines del Siglo XIX, su entrada en el conflicto que libraban los cubanos contra la agotada España y el burdo arrebato de la victoria a los criollos, complementaron el vertiginoso crecimiento del país del norte.

Pero, mientras ese egoísta quehacer le hacía más poderoso, le creaba la animadversión de buena parte del mundo. Nacía el imperialismo norteamericana sobre el cual habían alertado Simón Bolívar, José Martí y Antonio Maceo y que a principios del Siglo XX estudiara profundamente Vladimir Ilich Lenin.

Son incontables las invasiones que a lo largo de su historia, las Fuerzas Armadas Estadounidenses han realizado en distintas partes del mundo. Especialmente lo han hecho en Latinoamérica, región que siempre han considerado su traspatio y donde no han faltado los intentos de apoderarse de países como Nicaragua, Panamá, Colombia y Santo domingo, entre otros.

A Cuba, Washington siempre la ha considerado una fruta que una vez madura debe caer en manos yanquis. Para apoderarse de la llamada Llave del Golfo, lo han planeado todo: desde varios intentos de comprársela a España; hasta anexársela por medio de la ocupación. Esos proyectos aún están vigentes en los sueños trasnochados de las administraciones yanquis.

Precisamente, uno de los gobernantes estadounidenses que más ha hecho por acrecentar ese odio y desprecio por su país es el actual Ejecutivo de George Walter Bush. Nunca se vio a un gobierno tan torpe y prepotente.

Armados del pensamiento evangélico conservador, del desprecio por la vida humana y de la adoración por el enriquecimiento a toda costa, Bush y sus acólitos lo mismo arremeten contra su pueblo que contra cualquier nación que se le oponga. De ahí su famosa frase: O se está conmigo, o contra mí, que lo hace creer, ilusoriamente, que de verdad puede llevar la guerra a 60 ó más oscuros rincones del planeta.

Con el cerebro dañado por su antigua afición a la bebida alcohólica, que lo hizo un borracho empedernido, Walter Bush aplica brutalmente la doctrina calvinista de la depravación total del ser humano. Por ello cree que hizo bien en condenar a muerte a reos culpables o inocentes durante su gestión como gobernador de Texas, actitud que le valió el calificativo del más sanguinario.

También considera que sus guerras en Afganistán y más aún, la que desarrolla injustamente en Iraq, son necesarias para librar del mal a esos países, encubriendo el verdadero propósito; apoderarse de las inmensas riquezas petroleras de esos dos países. Su arrogancia es tal que no concibe qué sus marines sean rechazados por aquellos pueblos.

Es cierto que Bush hijo conoce poco de historia y que no lee la prensa. Por ello no encuentra explicación al creciente odio que despiertan contra su país por doquier. El propio Osama Bin Laden, antiguo agente de la Agencia Central de Inteligencia Norteamericana, CIA, ha declarado su desprecio por Estados Unidos, desde que el Pentágono instaló en su país, Arabia Saudita, bases militares, contrario a lo que prescribe el Islam, la religión oficial de esa nación.

WALKER BUSH, EL OLVIDADIZO

Sólo Bush y sus funcionarios olvidan las masacres cometidas por las Fuerzas Armadas estadounidenses en Viet Nam, Laos, Cambodia, y Corea. Sus innecesarios bombardeos atómicos a los pueblos indefensos de Hiroshima y Nagasaki y los abusos sexuales que frecuentemente cometen sus marines en Japón, Honduras, Bagdad e incluso, en la Academia Aérea de Colorados, por sólo mencionar algunos lugares del planeta.

El gobernante yanqui no concibe que esas actuaciones despierten el aborrecimiento de los pueblos y trata de imponer leyes que no permitan que sus uniformados sean juzgados por Tribunales Internacionales aunque cometan cualquier tipo de aberración o delito de lesa humanidad, como los que hacen en Abu Ghraib; en la ilegal base naval de Guantánamo y en las numerosas cárceles secretas en países de Europa, África o en portaaviones del Pentágono.

En América Latina, la llamada guerra mundial contra el terrorismo y las políticas de inmigración han agrandado el rechazo hacia Washington. Al mismo tiempo, el irreflexivo apoyo de la Casa Blanca a programas neoliberales y su Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, con el cual pretende gobernar económicamente a la región, han dañado grandemente la imagen estadounidense.

El propio pueblo norteamericano ve como paulatinamente pierde sus libertades, pues el Gobierno le impone leyes que le recortan sus conquistas sociales y le hacen vivir en una gran cárcel.

LA HEROICA CUBA

Los cubanos viven en perenne agresión norteamericana y sólo su tesonera determinación a ser libres e independientes, bajo la dirección de su excepcional líder, Fidel Castro y del Partido Comunista, han podido resistir, para asombro del mundo, casi medio siglo de férreo bloqueo, atentados de todo tipo e intentos de invasiones, que además de ocasionarle miles de víctimas, le ha costado pérdidas por más de ochenta y seis mil millones de dólares

Precisamente, este 6 de octubre, se conmemoran 30 años de la explosión, en pleno vuelo, de la nave civil de la aerolínea Cubana de Aviación en la cual viajaban 73 personas, entre pasajeros y tripulantes. Los autores confesos de tan abominable crimen permanecen en los Estados Unidos protegidos por la Casa Blanca.

Sin embargo, la Justicia norteamericana, se ensaña contra Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, René González Sehwerent y Fernando González Llort, por el solo hecho de combatir el terrorismo y defender incluso al pueblo estadounidense de las posibles agresiones de los apátridas cubanos de Miami. Son cinco héroes presos en cárceles del imperio a quienes se les aplican crueles condenas, a pesar del rechazo internacional a tanta injusticia.

Tampoco el mundo olvida que la Casa Blanca ignora la mayoría de los Tratados Internacionales, incluso, aquellos de la que es signataria. Tan irracional actitud hace que Washington sea el primer conductor hacia la autodestrucción de la especie humana.

Entonces, con esa política tan errónea, ¿cómo no generar el odio del mundo? Más temprano que tarde, la Historia le pasará la cuenta.

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