GÉNESIS DE UNA NUEVA VIDA
Por: Arnoldo Griñán
Llegar a la llamada Tercera Edad es una aspiración no siempre realizable en numerosos países del orbe. Alcanzarla con salud y gozar de una pensión decorosa, deviene sueño improbable para la mayoría de los habitantes de nuestra casa grande: el planeta Tierra. ¿Por qué resulta tan difícil?
Lo ideal sería que una persona que trabaja durante 40 ó 45 años pueda gozar de una vejez durante la cual, el Estado le garantice el sustento y cuidado de que se ha hecho merecedora, en reciprocidad a esos numerosos años en que ha aportado riquezas a la sociedad.
Sin embargo, son .muy pocos los gobiernos que se ocupan de crear las condiciones para que sus ciudadanos puedan llegar a esa etapa de su vida y gocen de sus merecidos derechos.
Cuba, con su proyecto social, ha logrado lo que hasta ahora sólo han alcanzado unos pocos países con gran desarrollo. Qué sus habitantes alcancen un promedio de vida superior a los setenta años. Es por ello que cuenta con una gran población en la Tercera Edad, compuesta por amas de casa, obreros, trabajadores de servicios, artistas y profesionales.
Ellos llegan a esa etapa de la vida con salud y ayuda económica estatal aseguradas.
No obstante, para vivir una vejez plena, se debe estar preparado y concebirla como un estadio al que se llega por un camino que se ha construido para arribar a una meta de disfrute. Cuando no se concibe así, el momento de la jubilación llega sorpresivamente y pasado unos pocos meses de tomada esa decisión, la persona se aburre, le sobra el tiempo y no sabe qué hacer.
VIVIR EN LA TERCERA EDAD
Los cubanos, quienes después de 1959 viven una vida laboral rica en acontecimientos, haciendo revolución, la edad de jubilación llega calladamente, sin esperarse. Y cada vez son menos los que al acogerse a ese beneficio, no saben qué hacer. Es por ello que no pocas personas continúan laborando y tardan en acogerse a ese derecho social. Contrario a lo que sucede en la gran mayoría de los países subdesarrollados, donde llegar a la tercera Edad es una proeza y cobrar el estipendio correspondiente es otra odisea, en Cuba, al jubilado se le garantiza, además de su chequera, cada vez más beneficios, directa o indirectamente, los cuales le aseguran mejor calidad de vida. Ejemplos de lo antes dicho son los cuidados de salud, planes sociales como los círculos de abuelos con numerosas actividades culturales y recreativas; restoranes con precios módicos y otros. Esos beneficios de HOY fueron sueños de los trabajadores de la seudo-república..
APROVECHAR LA EXPERIENCIA
Fue el Sindicato Azucarero el primero en realizar la experiencia de vincular al jubilado a la fábrica para que sus conocimientos sirvieran a las nuevas generaciones. Aquello fue tan beneficioso que se extendió a todos los sectores.
Pero no sólo se les llama para que den conferencias o resuelvan un problema coyuntural. Participan también en las actividades político-culturales del Centro. El vínculo sigue fuerte y el trabajador se siente un miembro activo del colectivo. Tienen su sindicato y sus opiniones son muy bien acogidas para resolver los problemas que pueda afrontar la unidad.
Otra experiencia de avanzada es la Universidad del Adulto Mayor, en cuyo contexto se preparan materiales dedicados a las personas de la Tercera Edad, lo que viene a llenar el anhelo de muchos trabajadores. En ella se les enseña cómo vivir en esa nueva etapa de su vida.
Disfrutan de paseos, excursiones, ejercicios, visitas a museos y lugares socio-políticos, entre otros, siempre con la atención médica asegurada.
Con tantas actividades como las enumeradas y otras que el jubilado siempre quiso hacer y ahora, desde su nueva condición le es más fácil realizar, cómo no asegurar que en Cuba, el aburrimiento no tiene cabida..


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