Sunday, April 01, 2007

HUMANIDAD EN PELIGRO

Por: Arnoldo Griñán


Los científicos de la Organización de Naciones Unidas, ONU, consideran que uno de los fenómenos que pueden destruir la vida en el planeta es el creciente calentamiento global, el cual puede acarrear el agotamiento del agua potable, indispensable para la existencia de las especies.

Sin embargo, aún son relativamente pocos los gobiernos que tienen clara conciencia de la cercanía de ese peligro y toman medidas para paliarlo.

Existen varias razones por las cuales se produce el calentamiento global, pero quizás la más importante sea la emisión indiscriminada de gases contaminantes a la atmósfera, los cuales producen el efecto invernadero, es decir, la destrucción de la capa de ozono que cubre al planeta y lo protege de los efectos nocivos de los rayos del sol.

Consecuencia directa de esa nefasta manifestación son las grandes sequías; las inusuales inundaciones; la desaparición paulatina de los casquetes polares; el crecimiento en altura de mares y océanos, así como la salinización de los ríos, la aparición de nuevas zonas desérticas y la creciente extinción de las especies, entre otras.

Con la creación del Día Mundial del Agua y el Día Internacional del Meteorólogo, los días 22 y 23 de marzo respectivamente, la ONU ha tratado de alertar a la conciencia internacional sobre el peligro que acecha a nuestra existencia debido al agotamiento del preciado líquido.

El agua, que puede ser finita, se encuentra en la atmósfera, en los ríos, mares y océanos, pero sólo el 3% de su existencia es dulce y de ésta, un pequeño por ciento es apta para el consumo humano.

Una situación que cada vez cobra mayor importancia es que aproximadamente 10 países concentran el 60% de esas aguas en sus posibilidades potenciales. Es decir, que la distribución mundial de ese recurso, vital para la sostenibilidad de la biodiversidad, es irregular.

Según datos de Naciones Unidas, más de la mitad de los 500 grandes ríos del planeta manifiestan carencia de agua y muchos de ellos, entre los que se encuentran el Ganges, en la India; la Plata, en Argentina; Paraná, en América del Sur; el Bravo, en Norteamérica, y otros muchos, presentan importantes problemas de contaminación.

Las cifras son aterradoras: mientras en el mundo se gasta más de 500 000 millones de dólares anuales en armas, en el mismo período cerca de millón y medio de niños mueren por carecer de agua limpia y millones de mujeres dedican hasta cuatro horas diarias para buscar ese líquido, sobre todo en África, el continente con mayor estrés hídrico del mundo.

En Latinoamérica, donde se encuentra el 31% de los recursos hídricos del planeta y posee el 8,5% de la población mundial, las grandes transnacionales han puestos sus ojos para privatizar el agua y exportarla hacia los países altamente desarrollados. Ya existe una poderosa industria que mueve unos 35 mil millones de dólares anuales y que pretende crecer en otros miles de millones en un futuro cercano.

Un ejemplo de la indolencia de los gobiernos es la mala política hidráulica que ha sufrido Haití durante cientos de años. Allí la contaminación de las aguas es tanta que enfermedades como la tifoidea y el parasitismo son pandémicas. Los médicos cubanos que desde hace varios años prestan servicio humanitario en ese país, han tenido que luchar contra los malos hábitos higiénicos que propician esos males.

EL EJEMPLO HIDRÁULICO CUBANO

La Revolución en la Mayor Isla de Las Antillas, se encontró una deprimida situación hidráulica, con unas pocas presas. Tampoco existían planes para contrarrestar los efectos de los fenómenos atmosféricos. Fue después del paso del ciclón Flora, que dejó unos mil doscientos muertos, y a instancias del Comandante en Jefe Fidel Castro que se comenzó a planificar una verdadera política encaminada a revertir la triste situación.

Uno de los primeros esfuerzos fue crear el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, al frente del cual el Gobierno Revolucionario designo al comandante Faustino Pérez, quien le dio un fuerte impulso a esa actividad.

Hoy, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. considera que la estrategia cubana para afrontar la escasez de agua es muy sensata, tanto en su aspecto nacional como internacional.

Con recursos hidráulicos limitados por su condición de isla estrecha y larga donde los ríos, poco caudalosos, van de norte a sur, casi el 96% de la población cubana tiene acceso al agua potable y el 95% tiene garantía de saneamiento.

Cuba tiene un programa inversionista que prioriza la rehabilitación de las estaciones de bombeo y la renovación de las redes conductoras del líquido en las cabeceras provinciales y con ello, eliminar pérdidas por salidero, uno de sus principales problemas. También cuenta con 40 estaciones hidrométricas.

Su programa está encaminado a la gran infraestructura para el desarrollo económico y social. La principal fuente es la lluvia y están creadas las
capacidades para su embalsamiento. Sin embargo, actualmente la mayor atención está en el ahorro y uso racional del agua. En ello, la educación familiar, por su condición multigeneracional, es muy importante.

Voluntad política y recursos existen en la Isla antillana; los frutos de esa decisión son un aporte que no pocos países pueden tomar de ejemplo.

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