Wednesday, August 01, 2007

MAFIA EN EL DEPORTE?

Por: Arnoldo Griñán


Aquellos que negocian suciamente con el deporte, es decir, que realizan la compraventa de atletas cual vulgar mercancía, se enfurecen porque se les compara con aquella pléyade de malhechores que por los años 30 del pasado siglo trataron de apoderarse del deporte rentado, en especial, del boxeo, el béisbol y otros, para ejercer una explotación casi esclavista sobre los atletas.

Durante un tiempo, esos mercaderes del músculo fueron perseguidos por las autoridades encargadas de mantener al deporte con su original sentido de mente sana en cuerpo sano. Pero el negocio genera pingues ganancias y hoy son más abundantes, en las nóminas deportivas, los apellidos de personas que representan a países de los cuales no son natales.

Cuba, que desde hace varios lustros es considerada una potencia deportiva, demostrada por la excelencia de sus atletas y por la desinteresada contribución que presta a numerosos países del Tercer Mundo en el desarrollo de esas disciplinas, es también víctima del saqueo de su talento en esa rama de la recreación.

En contundente Reflexión sobre el tema, el Comandante en Jefe Fidel Castro fustigó el bochornoso negocio de la compra-venta de boxeadores, en especial, el golpe bajo propinado a la delegación de la nación caribeña a los XV Juegos Panamericanos que tuvieron por sede a Río de Janeiro, Brasil.

Se trataba de la deserción de dos importantes pugilistas, casi seguras medallas de oro en el torneo continental: Guillermo Rigondeaux, doble campeón olímpico de peso gallo y Erislandy Lara, campeón del mundo de peso welter, quienes firmaron contrato con la promotora alemana, Arena Box Promotions, del empresario turco-alemán, Ahmet Oner.

Arena TV es la compañía con la cual habían firmado otros 3 boxeadores cubanos de primera línea que habían desertado el pasado mes de diciembre. Ellos fueron, Barthelemi, Gamboa y Solís. Como dijera Fidel: hasta en los jueces influyó el golpe bajo.

Pero la alta moral que la Revolución ha sabido inculcar en sus atletas, no pudo ser mellada por la traición, como no habían podido anteriormente las numerosas y millonarias ofertas de los caza-talentos a atletas como Stevenson, Savón, el fallecido Roberto Balado, Mario Kindelán, Roberto Pacheco, el Niño Linares y otros muchos que harían muy extensa la lista.

En los Panamericanos de Río de Janeiro, la delegación cubana se creció y derrochó coraje y valentía. El mundo deportivo quedó asombrado ante la victoria de las voleibolistas cubanas frente a las súper-favoritas brasileñas, en un Maracanizhinho que colmado de fanáticos desde temprano celebraban lo que consideraban un relativo fácil triunfo sobre las morenas del caribe y así conquistar la medalla de oro en esa disciplina.

Cuba también refrendó su liderazgo continental en remo, con cinco medallas de oro, una de plata y dos de bronce, mientras en el béisbol, los muchachos de Rey Vicente Anglada tampoco desilusionaron a su afición y llevaron para el Verde Caimán, la medalla de oro con la que siempre cuentan.

Por otro lado, la lucha libre cubana subió al primer lugar por países, al conquistar 5 títulos dorados, uno de plata y otro de bronce, que unidos a las 4 de oro alcanzadas en la modalidad de greco, demostraron que los gladiadores cubanos están fuera de serie.

Otro derroche de coraje lo dio el santiaguero José Antonio Guerra al conquistar la medalla de oro en la plataforma de 10 metros con una actuación histórica. Después de un segundo salto desastroso que lo ubicó en octavo lugar, fue subiendo vertiginosamente en los restantes hasta alcanzar el título y con ello ubicar al clavado cubano en cuarto lugar con una presea dorada y dos de plata.

Las pesas fue otra disciplina con actuación de leyenda. Cinco títulos de seis posibles, y el que se perdió fue porque Javier Valladares, en la división de 85 kilogramos, sobrepasó a su más cercano rival en 5 gramos de peso corporal.

EL JUDO CUBANO NO DEFRAUDO

Driulys González, la mujer historia del judo cubano y mundial, añadió su cuarto título panamericano a sus cuatro medallas de oro olímpicas. En definitiva la Mayor de Las Antillas obtuvo cinco títulos y con ello fue el mejor país en el deporte de los ippones, los yukos y las cokas.

Por su parte, el taekwondó también demostró su valía en su atleta Gerardo Ortiz, quien visiblemente lesionado supo derrochar valor y conquistar el oro panamericano, al igual que el joven Valodia Matos. Esas actuaciones ubicaron a los cubanos en el segundo lugar por países, en esa disciplina.

Relatar las excelentes actuaciones del tiro, el ciclismo, el tiro con arco, el canotaje y otros muchos, harían muy larga la lista. Pero no podemos dejar de hablar de la brillante actuación del Atletismo donde Cuba obtuvo 12 preseas doradas para ser el Mejor País en el Deporte Rey. Se dice fácil, pero esa hazaña no se puede describir en unas pocas líneas y no sería justo dejar de mencionar a alguno de esos héroes y heroínas.

Lo cierto es que el Verde Caimán, con su 110 mil 922 kilómetros cuadrados de superficie y poco más de 11 millones de habitantes, encaró con dignidad al gigante del norte, de 9 millones 631 mil 418 kilómetros cuadrados y 298 millones 444 mil 200 habitantes, y superó a ese otro gigante, Brasil, de 8 millones 514 mil 877 kilómetros cuadrados y 188 millones 98 mil 127 habitantes.

Nuevamente los cubanos demostraron que SI SE PUEDE, mientras a los traidores se les pueden acabar las monedas por las que se vendieron y correr la misma suerte de los Joe Louis, Kid Gavilán y otros muchos: pobres y puchindrum.

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