PELEA CUBANA POR LA VIDA
Por: Arnoldo Griñán
La Organización de Naciones Unidas, ONU, ha reconocido que Cuba es uno de los pocos países que mejor se prepara para enfrentar fenómenos atmosféricos. Su sistema de Defensa Civil posee una notable capacidad de respuesta contra catástrofes que ya quisieran para sí muchas naciones desarrolladas.
La noticia sorprende a no pocos amigos y enemigos, pues no es fácil concebir que un pequeño país, bloqueado por casi medio siglo por la mayor potencia del mundo, haya sido capaz de crear un programa, que le permita minimizar los efectos de fenómenos atmosféricos que a otros causa grandes pérdidas.
Un ejemplo de lo antes dicho fue lo ocurrido con el huracán Katrina, que mientras en Cuba no pudo hacer mucho daño debido a las medidas de prevención que se tomaron, en Estados Unidos, y en especial en Nueva Orleans, las pérdidas humanas sumaron miles y las materiales fueron incalculables debido a la negligencia de las autoridades estaduales y del Gobierno.
Fue el paso del ciclón Flora, que en 1964 recorrió la Isla dejando un gran saldo de muertes y destrucción, lo que hizo que el Gobierno Revolucionario comenzara un importante programa destinado a prevenir y paliar los efectos dañinos de los fenómenos meteorológicos.
CAMBIOS CLIMÁTICOS EN EL ORBE
Es conocido que en el mundo se viene produciendo un grupo de importantes acciones que ocasionan cambios climáticos, los cuales atentan contra la conservación de las especies. Entre estos funestos acontecimientos se encuentran la disminución de los hielos polares; la desertificación progresiva de las tierras; inusuales inundaciones y el crecimiento de los mares con graves peligros para las islas y costas bajas.
Otras consecuencias de los cambios climáticos son la elevación de las temperaturas globales debido al crecimiento de los agujeros en la capa de ozono; el calentamiento de los mares y océanos, lo cual afecta a los anfibios, así como las emanaciones de los gases invernaderos, debido a la irracional producción de bióxido de carbono; la reducción progresiva de la biodiversidad y la desforestación indiscriminada, entre otros. En fin, que la propia especie humana está produciendo su autodestrucción.
CUANDO SE QUIERE, SE PUEDE
Por desgracia, quienes pueden revertir esta situación, muy poco o nada hacen con ese fin. Un ejemplo de ello es el gobierno de los Estados Unidos, que no ha querido firmar el Protocolo de Kyoto para reducir el envío de óxido de carbono a la atmósfera. Otras naciones industrializadas, aunque se han comprometido a tomar medidas, maniobran para eludir esa responsabilidad.
Por otro lado, la lucha cubana contra ese peligro que acecha a la especie humana, no ha podido ser callada por la reacción internacional. En la mayor isla de las Antillas existe un sistema de áreas protegidas con el cual se aplican los planes para la conservación de las especies amenazadas de extinción. Ese programa conlleva una masiva educación ambiental, con la prerrogativa de que cada especie e individuo desempeña un papel importante para las próximas generaciones.
Con el anual desarrollo de los ejercicios Meteoro, próximos a la temporada ciclónica, el país corrobora que cuenta con un sistema de medidas de Defensa Civil de referencia internacional, en la lucha contra desastres naturales y en la protección de la población. Perfeccionan su sistema de alerta temprana en cada provincia y de identificación de riesgos, que no son iguales en sus distintas regiones.
Medidas que van desde la evacuación de la población hacia albergues o casas de vecinos y familiares, hasta las que tienen que ver con la protección de sistemas vitales como energía, agua, combustible y comunicaciones, entre otras, son analizadas periódicamente.
Nuevamente, Cuba señala el camino a seguir, vital para preservar la vida. Como diría el Comandante en Jefe Fidel Castro, son mensajes para los sordos que no quieren oír.


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