Sunday, May 20, 2007

FINANCIERAS EN APURO

Por: Arnoldo Griñán

Ya no son tiempos en que los pueblos latinoamericanos eran impunemente amedrentados y, sumidos en la ignorancia, dejaban que gobernantes inescrupulosos les vendieran sus destinos al mejor postor, nativo o foráneo.

En ese despertar luminoso, mucho ha tenido que ver Cuba y su Revolución. La reacción internacional lo supo desde el mismo triunfo del Primero de Enero. Las ideas redentoras que enarbolaron aquellos jóvenes valientes, chocaban con el esquema de dominación que se aplicaba en el subcontinente.

Los imperialistas les habían prometido un porvenir maravilloso en Bretton Woods, pero éste no acababa de llegar y por el contrario, le diseñaron un sistema que enmascaraba la explotación y el saqueo. En ello, mucho tendrían que ver el Fondo Monetario Internacional, FMI; el Banco Mundial, BM, y otras financieras, como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

En la década de los ochenta, el Comandante en Jefe Fidel Castro llamó a la Comunidad Internacional a prestar atención al saqueo de que era víctima el llamado Tercer Mundo, en especial, Latinoamérica, que acumulaba en ese entonces, una deuda externa de 350 mil millones de dólares. El presidente cubano la calificó de impagable e incobrable.

Hoy, aquel débito ha crecido hasta alcanzar la astronómica cifra de 800 mil millones de dólares, y la diferencia entre los sectores ricos y pobres de la región, es la mayor del mundo. Mientras, las financieras internacionales no han hecho nada para paliar esa triste situación. Por el contrario, después del Consenso de Washington, impusieron el neoliberalismo y dieron dinero a manos llenas a los gobiernos corruptos, a los cuales obligaban a aplicar la política de privatización.

Ahora, con una visión más clara, los pueblos de América Latina se sacuden el yugo de esas entidades crediticias. Los ejemplos de Venezuela, Argentina y Ecuador son observados atentamente por el resto de los latinoamericanos.

¿A QUIÉN QUIEREN ENGAÑAR?

En la región son pocos los países que creen en las recetas neoliberales del FMI. Tampoco en el Banco Mundial, que, falto de ética, está sumido en los escándalos de corrupción en que lo tiene sumido su presidente, el norteameriano, Paul Wolfowitz. Y el BID, que debiera velar por los intereses regionales, está tan lleno de agudos problemas financieros que no tiene fondos ni para pagar a su personal.

Por otro lado, un fantasma recorre las tierras de Latino América y el Caribe, con intenciones de rescatar la soberanía de los pueblos. Se trata de la Alianza Bolivariana para las Américas, ALBA, que llegó y mandó a parar. Ya el presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, le ha propuesto a su pueblo salir del tutelaje de las financieras internacionales. Otros países, como Ecuador, apoyan la creación de un Banco del Sur, para evitar que la región siga sosteniendo económicamente al imperio.

Las ideas sembradas por Cuba empiezan a encontrar tierras fértiles y Latinoamérica, cada vez menos analfabeta, ya no es tan fácil de engañar. El imperio lo sabe y por ello busca romper ese núcleo avanzado que forman los países del ALBA.

Lanza la zanahoria del agrocombustible para engatusar a quienes no ven más allá de sus narices y enajenar los tratados de los pueblos. Mientras, trata de imponer la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Noste, ASPAN, y así fortalecer sus esquemas militares y de seguridad.

No le será fácil encajar la nueva maniobra. Hay alerta generalizada y los gobernantes pucilámines no podrán vender nuevamente el destino de sus pueblos.

El diálogo entre movimientos sociales y gobiernos, celebrado recientemente en Balquisimetro, demostró que los desposeídos han aprendido bien la lección.

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