Sunday, June 04, 2006

HÉROE EN LA SOMBRA

Por: Arnoldo Griñán

Rara vez, la prensa nacional o internacional habla del general de Ejército y Ministro de las FAR, Raúl Castro Ruz, y esta última, cuando lo hace, es para estigmatizarlo y tratar de denigrarlo. Quienes así obran, de gratis, por encargo o deliberadamente, no conocen nada de la personalidad de ese hermano del Comandante en Jefe, Fidel Castro.

Ya desde la década de los años 50, los voceros del régimen batistiano lo tildaban de comunista, debido a su participación en un Festival de la Juventud y los Estudiantes que, en esa época, se celebró en la entonces Europa Socialista. Para la tiranía y la oligarquía nacional, ser comunista era una condición infamante. No se debe olvidar que estaba en su apogeo el maccartismo.

Siempre seguidor de su hermano Fidel, de quien bebió la sabia revolucionaria, Raúl participó en el ataque al cuartel Moncada, sufrió prisión, exilio en México y vino en el Granma como jefe de un pelotón, en aquella pléyade de mambises del Siglo XX.

Entonces, la propaganda vendida al tirano Batista, arreció sus ataques contra aquel joven revolucionario, quien rápidamente se distinguió por su valentía, arrojo y jefe de gran capacidad organizativa. Valorando todas esas cualidades, Fidel lo designó para que fundara y dirigiera el II Frente Oriental, Frank País, y lo ascendió a Comandante, convirtiéndolo en uno de los primeros combatientes en alcanzar tan alto grado militar.

Al triunfar la Revolución el primero de enero de 1959, y posteriormente crearse el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, él pasa a dirigir esa Cartera hasta la actualidad. Ahí se desarrollaron sus dotes de organizador, educador y formador. Fiel ejecutor de las ideas del Comandante en Jefe, ha sabido impregnarle a los ejércitos y Tipos de Fuerza Armada una elevada disposición combativa, valor y amor a las tradiciones combativas del Ejército Mambí, así como las más altas cualidades del internacionalismo. Eso no se lo perdonan la gusanera de Miami, ni su amo, el imperialismo norteamericano.

Es notable su admiración y respeto por Fidel. No hay conversación o discurso en que no lo miente. Es que además de reconocer en él al líder indiscutible de la Revolución Cubana, Raúl es una persona muy familiar; eterno enamorado de su esposa, la legendaria Vilma Espín y de sus hijos y nietos. Contra esa muralla han quebrado lanzas sus detractores contrarrevolucionarios sin lograr siquiera hacer mella.

QUERIDO POR SU PUEBLO

Los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de las Milicias de Tropas Territoriales, aprecian en él las virtudes que le supo inculcar Fidel desde la niñez . Por ello lo idolatran.

Son notorios sus encuentros con los pioneros, a quienes le gusta hablarles de Fidel y exhortarles a que sean como el Che, de quien fue, además de compañero guerrillero, más que amigo, un hermano.

A Raúl le gusta trabajar en el anonimato. Sólo sale en la prensa cuando es muy necesario. No obstante, los trabajadores de ese sector le tienen gran estima, pues él los valora altamente. La Revista Verde Olivo, fundada por el Che, y el Periódico Bastión, fundado por él, han sido ejemplo de su amor por la prensa. Cuando se produjo el período especial, de los Estudios Fílmicos de las FAR salieron a engrosar las filas de la vida civil directores, artistas y técnicos que rápidamente sobresalieron por su capacidad, disciplina y profesionalidad. Lo mismo sucedió con el personal del Conjunto Artístico de las FAR y de la Dirección de Deportes de las FAR.

Todos ellos se han sentido siempre orgullosos de haber pertenecido a las Fuerzas Armadas y de haber tenido un jefe tan humano, al que llaman cariñosamente, el Ministro.

Por su iniciativa, año tras año, las FAR otorgan una réplica del machete del generalísimo Máximo Gómez, a quienes se distinguen en la rama de la Cultura Nacional. ¡Con cuán sano orgullo lo reciben aquellas personas que han sido merecedoras de ese reconocimiento!

El enemigo teme al ejemplo de lealtad, capacidad y honradez de Raúl. La reacción internacional sabe que aunque sea un héroe huidizo de la propaganda, el pueblo lo admira y se ve reflejado en él, pues tiene las cualidades de cubano auténtico, alegre, amante de la música en todas sus variantes y, sobe todo, muy optimista. Tanto, que ha sabido inculcar en la población la convicción de ese SI; SE PUEDE, que va desde llenar las ciudades de huertos y sembradíos, con la exitosa agricultura urbana, hasta preparar el último detalle de una Guerra de Todo el Pueblo contra el Imperio, con la seguridad de lograr la victoria.

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