¡LIBÉRENLOS YA!
Por: Arnoldo Griñán
Ese clamor de justicia que buena parte del mundo reclama del Gobierno estadounidense, por la libertad de los cinco cubanos presos políticos del imperio, Washington, con su prepotencia habitual, hace oídos sordos.
Cuando se aprecia que la administración de George Walter Bush es capaz de ir contra sus propias leyes para satisfacer las ansias revanchistas de los grupos de apátridas que, desde Miami, le obligan a llevar hasta lo absurdo, una aberrante política anticubana; es fácil comprender la gran preocupación de las personas sensatas del mundo por el inmenso poder que tiene en sus manos el presidente marioneta.
Buen ejemplo de ese escepticismo internacional se manifiesta al ver el empeño de la Casa Blanca por mantener secuestrados a Ramón Labañino, René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González. Ellos, que no cometieron ningún delito y que por el contrario, se preocuparon por evitar que los grupúsculos mafiosos de Miami continuaran con su escalada terrorista que ponía en peligro vidas humanas en cualquier parte del mundo, sufren el rigor de tan injusta prisión, que llega al absurdo de prohibírsele la visita de familiares.
Asombrosamente, ese caso que despierta el interés de millones de personas en el mundo, es callado por la prensa norteamericana y sólo aparece en los libelos de la República bananera de Miami, para mentir y tergiversar las verdaderas intenciones que llevaban las acciones de los héroes presos en las cárceles del imperio.
Bush ordenó a la gran prensa estadounidense ignorar aquel juicio de seis meses de duración, durante los cuales fueron convocados almirantes, generales, asesores y otras personalidades, mientras, por otra parte, también asistían, seguros de su victoria, miembros de organizaciones terroristas como Hermanos al Rescate, Alfa 66, Brigada 2506 y otros que con gran desfachatez, mentían y se contradecían en declaraciones en que muchas veces ellos mismos se condenaban, pero que la jueza ordenaba al Jurado que no las tuvieran en cuenta.
Después del bochornoso juicio y las inusuales condenas, la gran prensa se hizo cómplice de callar que el Jurado, amedrentado por las amenazas de la Mafia miamense, culpó a Gerardo de asesinato a pesar de que la propia Fiscalía reconoció que era imposible que lo hubiera cometido.
Los periodistas estadounidenses no se han enterado que desde hace 8 años, en 5 cárceles de alta seguridad se encuentran presos 5 cubanos condenados por crímenes que no han cometido; ni que 3 jueces del Circuito de Apelaciones de Atlanta presentaron un legado de 93 páginas donde demuestran por qué aquel juicio no debió celebrarse en Miami por lo cual, esos héroes, hijos de la isla mayor de las Antillas, debían estar en libertad.
El presidente norteamericano, que proclama a los cuatro vientos una lucha global contra el terrorismo, ampara en territorio estadounidense a connotados asesinos como Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Santiago Álvarez, Antonio Llamas, Pepe Hernández, y otros muchos que harían interminable la lista. Cómo no hacerlo si esa fauna le propició el sillón presidencial.
SOLIDARIDAD MUNDIAL
Sin embargo, la Comunidad Internacional, a medida que conoce las condiciones en que fueron enjuiciados, levanta su voz y se suma para pedir la libertad de los Cinco.
El pasado año, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias, dictaminó que el juicio seguido contra Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando, fue manipulado y parcializado, así como que el Jurado que actuó allí fue intimidado por los grupos anticubanos que ejercen el poder político, económico y represivo en Miami.
Esas verdades irrefutables que fueron reconocidas por los 3 jueces del Tribunal de Apelaciones de Atlanta, después de casi un año de larga espera y de silencio mediático, fueron revocadas por el pleno de ese tribunal que consideró que aquella ciudad del sur de La Florida era apta para celebrar el histórico juicio. Una vez más, la justicia norteamericana se rendía a los intereses de los ultraderechistas apátridas.
No obstante, más de 270 Comités de Solidaridad con los Cinco Héroes, con miembros en más de 90 países, incluido Estados Unidos, diariamente denuncian la criminal maniobra de Bush y sus lacayos.
El próximo 12 de septiembre, todas las personas amantes de la justicia y de los derechos humanos, realizarán actos de condena a la injusta decisión del pleno del Tribunal de Apelaciones de Atlanta. Nada justifica que Los Cinco continúen en prisión.
La lucha por su libertad es ardua, pero tanto ellos como los revolucionarios del mundo saben que más temprano que tarde, la solidaridad internacional hará que la justicia yanqui reconozca todo lo injusta que ha sido por plegarse a los deseos de Bush, un mandatario émulo de Hitler y quien no escatima esfuerzos para poner al mundo al borde de su destrucción.
El próximo 12 de septiembre, el mundo se estremecerá al reclamo de los pueblos: ¡Liberen a los Cinco ya!


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