Sunday, August 06, 2006

NUEVAMENTE LA IMPOTENCIA

Por: Arnoldo Griñán
Por estos días, el gobierno estadounidense y sus lacayos de la República bananera de Miami, han formado gran algarabía alrededor de ilusiones que, lejos de realizarse, han servido para demostrar al mundo, una vez más, la poca o ninguna moral que tienen.

Sorprendidos por la valentía con que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz dio a conocer, el pasado 31 de julio, a las 6 de la tarde, una Proclama al Pueblo donde informaba que había sufrido una complicada operación quirúrgica debido al estrés que en los últimos días había quebrantado su salud, la reacción de adentro y de afuera del país creyó que se caía el proceso revolucionario.

Nuevamente hacían las maletas para, detrás de los marines yanquis, incursionar por las calles habaneras, apoderarse de todo, saciar en tres días su sed de sangre revolucionaria e instaurar un gobierno títere, al estilo del de Bagdad o Afganistán. Es el mismo sueño que desde hace más de cuatro décadas pretenden concebir y del que siempre despiertan frustrados.

Sumidos en la propaganda contrarrevolucionaria que durante muchos años les ha servido para enriquecerse y en las mentiras que fabrican aunque ni ellos mismos las creen, no conciben que Cuba sea un país institucionalizado, con dirección colegiada y donde las medidas para dar continuidad al proceso de su proyecto social están estudiadas y tomadas desde hace bastante tiempo.

La gigantesca obra de la Revolución no es ni puede ser trabajo de una sola persona, sino de todo un pueblo. Al parecer, los enemigos del proceso cubano desconocen que en la isla Mayor de las Antillas, mientras haya un revolucionario habrá un Comandante en Jefe y que allí la orden de combate siempre está dada, así como que para ellos no existe la palabra rendición. Deberían saberlo y no olvidarlo, pues el error sería costoso.

En aquella Proclama, Fidel, en su condición de Comandante en Jefe, Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, delegó en el general de Ejército, Raúl Castro Ruz, sus funciones en la dirección del Partido, el Estado y el Gobierno del país, todo ello, con carácter provisional.

También con esa condición delegó en el Miembro del Buró Político y Ministro de Salud, José Ramón Balaguer Cabrera, sus funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Salud Pública; y en los también Miembros del Buró Político, José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, sus funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Educación.

Además, delegó en el Miembro del Buró Político, Carlos Lage Dávila, con carácter provisional, sus funciones como impulsor principal del importante Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en ese ámbito.

Otras importantes medidas, como las referentes a la Reunión Cumbre de los Países No Alineados y al 80 Aniversario de su natalicio, también fueron tomadas, es decir, su operación quirúrgica no pararía los principales programas de la Revolución ni el trabajo creador del pueblo cubano.

El primero de agosto último, Fidel se dirigía nuevamente al pueblo y al mundo. Esta vez enfatizaba en que su estado de salud era estable y que por ser ésta de gran importancia para el enemigo devenía secreto de Estado, por lo cual, las informaciones sobre su restablecimiento no serían tan frecuentes como pudiera desearse. Llamó a la confianza y a la unidad para defender nuestras conquistas.

LOS PUEBLOS JUNTO A FIDEL

Como era de esperar, los cubanos realizaron numerosos mítines de apoyo a las medidas contempladas en las proclamas de su Comandante en Jefe y le pedían que se cuidara pues la Revolución estaba segura bajo la dirección de Raúl, el Partido y el patrocinio del pueblo en general.

Miles de artistas, escritores e intelectuales extranjeros, al igual que presidentes y jefes de gobiernos, así como, organizaciones políticas y de masas de decenas de países, han abogado por el pronto restablecimiento de la salud de Fidel. ¡Tan querido es en el mundo!

Mientras, en la Casa Blanca, impotente ante el torrente de solidaridad internacional con Fidel, el presidente yanqui, George Walter Bush, lanzaba una de sus acostumbradas amenazas y decía que tomaría nota de quienes se opongan a su propósito de intervenir en Cuba, al estilo de las incursiones de las fuerzas del Pentágono en Iraq y Afganistán.

Por su parte, los apátridas miamenses, luego de celebrar la enfermedad de Fidel y de realizar grotescas manifestaciones y apariciones en medios de comunicación de aquella ciudad, llamaron a la insurrección dentro de Cuba y prometieron una ayuda que nadie les ha pedido y que ellos saben que nunca darían.

LA UNIDAD DE LOS CUBANOS

Todo el que conozca, tan sólo un poco a la Revolución Cubana, sabe que la unidad es su pilar más querido. Que cuando en los campos del país se formaba la nacionalidad cubana con el Ejército Mambí liderado por Carlos Manuel de Céspedes, éste lo dio todo por preservar la unión de los revolucionarios.

También es conocido que José Martí, el Héroe Nacional de Cuba y artífice de la Guerra de Independencia, fundó el Partido Revolucionario Cubano para mantener esa unidad e impedir las pretensiones norteamericanas de anexarse la Isla.

Fidel, con la constitución del Partido comunista de Cuba, siguió las enseñanzas de los próceres y fortaleció la unidad sobre la cual se erige la fortaleza de la Revolución.

Sería bueno que Washington conociera que no hay acontecimiento que haga retroceder el proceso cubano. Que no importa la barbarie que se le pueda ocurrir al aventurero presidente norteamericano, pues el proyecto social cubano es irreversible, está arraigado en su pueblo, que sabe lo que tiene y está dispuesto a defenderlo hasta con la impedimenta, como lo hizo la tropa de Antonio Maceo, en Pinar del Río.

Conocedor de su pueblo, Fidel descansa y se recupera tranquilo, seguro de la victoria.

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