Sunday, April 15, 2007

CONTUBERNIO CON EL ASESINO

Por: Arnoldo Griñán

Una noticia recorre el mundo llenando de estupor e indignidad a todo el que la conoce. Se trata de la posible excarcelación del connotado terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles. ¿Que cómo es posible? Por obra y gracia del actual gobierno estadounidense, que le teme.

Ante esta afirmación, usted podría sonreírse y pensar que es una exageración, pues el sujeto se encuentra bajo arresto de la potencia más poderosa del orbe. No importa que sea en una cómoda cárcel y con accesibilidades que le son negadas a otros reclusos arrestados y condenados justa o injustamente. No obstante, le teme y esa realidad es incuestionable.

El problema es que el expresidente de Estados Unidos, George Bush, durante su etapa de oficial de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, reclutó, adiestró y protegió a Posada Carriles. Lo integró en la tristemente célebre Operación Cuarenta y lo apoyó en todos sus actos terroristas contra Cuba y cualquiera persona o gobierno que tuviera algún tipo de relación con la Mayor Isla de Las Antillas.

El apoyo de Bush padre al auto-llamado cazador ha sido perenne, ya sea como jefe de la CIA, ex presidente o como mandatario. Luego, esa misión se la ha pasado a sus hijos, George Walker y a Jeb, quienes son astillas de un mismo palo criminal.

En el dossier de Posada Carriles se encuentran: la voladura de la nave de Cubana de aviación en pleno vuelo, la cual ocasionó 73 víctimas civiles. Allí también aparecen la ejecución de torturas y asesinatos durante su estancia en Venezuela como el oficial Basilio de la tenebrosa policía política de antiguos gobernantes de aquel país.

También está su fuga de una cárcel caraqueña para aparecer luego en Centroamérica, en aquel triste episodio montado por la Casa Blanca y que es conocido mundialmente como el caso Irán-Contra. Incluso, hay quienes aseguran que en ese expediente se encuentran su participación en el asesinato del presidente norteamericano John Fizzerald Kennedy, y misiones en Viet Nam, del Sur, donde torturó y asesinó a patriotas de aquel país hermano.

Además, están sus andanzas por El Salvador y Honduras asesorando a varios presidentes en la formación de los tenebrosos escuadrones de la muerte y apoyando a la incipiente Operación Cóndor. Es decir, que es muy extensa esa serie de servicios prestados a las administraciones republicanas, en especial a Bush padre y, como él lo sabe, amenaza con hablar si no se le vuelve a dar protección oficial.

Posada conoce que ya su carnal Orlando Bosh fue exonerado por papá Bush y goza de una vida suave y jactanciosa en Miami. No quiere quedar detrás y por ello se presentó en la ciudad cubil de terroristas confesos, donde se paseó impunemente durante varias semanas. Ya lo había hecho en otras ocasiones y pensó que ahora sería lo mismo.

LA COMPONENDA DENUNCIADA

Fue la enérgica denuncia del Comandante en Jefe Fidel Castro, en abril del 2005, y la de la Comunidad Internacional, las que han obligado a la Administración Bush a encarcelar al asesino. No para acusarlo de terrorista, sino sólo de mentir al declarar la forma en que entró a Estados Unidos. Tratan de encubrir a quienes le apoyaron para que llegara fácilmente al país, en especial, a la dinastía gobernante.

Recordemos que cuando Bush padre ordenó desmantelar la base de Opango, fue Posada quien hizo el trabajo y se quedó con dos cajas repletas de fotos y documentos comprometedores de personeros republicanos, quienes ahora temen a que Posada los saque a la luz pública. El tema es muy sensible para la CIA, el FBI y para la propia administración.

Por ello, la Casa Blanca prepara las condiciones para liberar al también llamado Ben Laden latinoamericano, mientras mantiene cruelmente presos a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, René González y Fernando González, cinco verdaderos luchadores antiterroristas que trataban de cuidar a Cuba, Estados Unidos y al resto del mundo, de las fechorías de Posada Carriles y la mafia anticubana de Miami.

Sin embargo, el mundo no permanece callado ante ese abominable hecho. Fidel ya lo denunció y la Comunidad Internacional se ha hecho eco del llamado a no dejar impune la nueva patraña. El Primero de Mayo, los cubanos masivamente repudiarán la intentona bushita y, ante tanto clamor, la injusticia tiembla.

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