Sunday, July 23, 2006

NI MUERTOS NI OLVIDADOS
Por: Arnoldo Griñán

Los cubanos celebran este 26 de Julio, el aniversario 53 del ataque a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, con gran júbilo y renovadas perspectivas de mejoramiento económico y social.

Esta no es una celebración más. Quizás por primera vez, la Revolución Cubana ve con mayor claridad la posible realización de sus objetivos estratégicos.

En aquella mañana oriental de la Santa Ana, Fidel Castro y el grupo de jóvenes que le acompañaron en el aldabonazo a la conciencia nacional, llenos de las ideas martianas de decoro y justicia social, escribieron una página imborrable en la historia de Cuba.

Cuando pasados varios meses, el régimen dictatorial de Fulgencio Batista, parecía estar saciado de la sangre de aquella pléyade de revolucionarios que no querían que el Centenario del apóstol cubano, José Martí, quedara mancillado por la jauría que se había apoderado de la República, se celebró juicio a los supervivientes de la masacre realizada por los esbirros castrenses durante los días 26, 27, 28 y 29 de julio de aquel año. Se les pretendió condenar por tener el decoro que les faltaba a quienes habían asesinado la Carta Magna del país.

En su alegato de defensa, Fidel, en calidad de abogado, luego de dar a conocer el programa que pensaban desarrollar una vez tomados ambos establecimientos militares, y los motivos que llevaron a los 165 hombres y 2 mujeres a afrontar a la muerte cara a cara, señaló que los 70 supervivientes detenidos y asesinados en la zona de Santiago de Cuba, no estaban ni muertos ni olvidados, y sus matadores verían cómo surgiría de los cadáveres heroicos, el espectro victorioso de sus ideas.

Más que nunca, aquellas palabras son hoy una realidad que incluso trasciende las fronteras de la Patria y se proyectan en otros pueblos hermanos, demostrando que las ideas justas son el arma esencial en la lucha de la Humanidad por su propia salvación.

Como sentenciara el Héroe Nacional cubano, José Martí, cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe y empieza al fin, con el morir, la vida.

Las ideas de aquellos mártires, incluso superadas, viven en la obra de la Revolución. El pueblo goza de un prestigio que ya quisieran para sí la mayoría de los países de la comunidad internacional. No es aquel país que parecía un apéndice de los Estados Unidos, condición que le abochornaba. Ahora, por el contrario, en cualquier foro o lugar se le admira y respeta por su independencia.

Su constante batallar en defensa de los derechos humanos, no sólo de los cubanos, sino del resto de la población mundial, es proverbial. Qué decir de programa de formación de médicos más capacitados e internacionalistas. Decenas de países de varios continentes reciben los beneficios de la colaboración médica de la mayor isla de las Antillas y la creación de la brigada de la salud, Henry Reeve, para dar ayuda a damnificados de países que sufren terremotos u otros tipos de catástrofes. Ello supera las avanzadas ideas de Mario Muñoz, aquel galeno que fue asesinado por las hordas del batistato cuando fue apresado después del fracaso de la acción del Moncada.

También impensado por los mártires de aquella epopeya son los logros cubanos en el campo de la biotecnología, que tantas vidas salvan en un número cada vez más creciente de países del mundo.

LA EDUCACIÓN AL ALCANCE DE TODOS

Uno de los propósitos de los moncadistas era garantizar trabajo a los 30 mil maestros y profesores tan abnegados y sacrificados a quienes se les trataba y pagaba muy mal. También superar la crítica situación de los analfabetos y analfabetos funcionales quienes con esa triste condición, junto a la inmensa mayoría del pueblo anhelaban una Patria mejor, más digna y justa.

La Revolución barrió con aquellos males. La Educación cubana es actualmente ejemplo apara el mundo. Miles de profesores cubanos prestan sus servicios en países de América Latina y África, utilizando el Método Yo si Puedo que tan buenos resultados están dando en las comunidades indígenas. Son tan altos los logros de los hijos de la patria de Martí y Maceo en materia educacional, que a pesar de las presiones del imperio porque no se conozcan, el Fondo de Naciones Unidas para la Educación, las Ciencias y la Cultura, UNESCO, tuvo que reconocerlos.

Es tan grande el diapasón de los aportes que hace Cuba a la Educación, en todos sus niveles, que son imposibles ignorarlos.

También supera las expectativas de los héroes de la Generación del Centenario el creciente capital humano formado por la Revolución y que poseedor de grandes valores morales, espíritu internacionalista y elevada cultura política, es capaz de encarar retos insospechados y proporcionarle al país y al resto del mundo, importantes logros en los campos de las humanidades y de las ciencias. Ya se palpan.

Tal como pensaban los combatientes del 26 de Julio que aspiraban a que Cuba fuera un país mucho mejor que el que era en 1953, hoy, con aquel líder devenido Comandante en Jefe de la Revolución Cubana y con un Partido fuerte y unido, bien identificado con su pueblo, aquellos anhelos y sueños son realidades.

Qué dicha la de los cubanos que honran con el trabajo creador el pensamiento de sus héroes y mártires.

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