SÓLO CON UNA REVOLUCIÓN
Por: Arnoldo Griñán
En fecha tan cercana al triunfo de la Revolución Cubana como el 15 de enero de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro definió la política científica nacional, al señalar en memorable discurso que Cuba sería necesariamente un país de hombres de ciencias.
En aquel entonces, tal afirmación despertó incrédulas sonrisas en quienes no conocían el pensamiento estratégico del joven líder. Eran tiempos de confusiones y de intenso trabajo del imperio por dividir al pueblo.
Cuarenta años después, en 1990, con un país mucho más unido, pero igualmente amenazado, esta vez por un bloqueo que pretendía convertirse en doble, es decir, el ya tradicional de la nación más poderosa del planeta, y el del otrora campo socialista y la Unión Soviética que se desmoronaban, en la isla asediada se instauró el Día de la Ciencia Cubana, en homenaje a aquel pensamiento futurista de Fidel.
Ahora, en el 2006, el Gobierno dedica una importante parte de su presupuesto a la actividad del pensamiento creativo, donde su potencialidad la coloca entre las naciones con más alto porcentaje de ingenieros y científicos por mil habitantes.
Uno de los mayores aciertos de la Revolución Cubana es la creación de los Polos Científicos con una concepción muy novedosa: integral, de ciclo cerrado, donde la investigación va junto a la producción. Ello garantiza que los resultados trasciendan el nivel del laboratorio y lleguen a la economía, a la agricultura, en fin, al pueblo.
En este ascendente camino de la ciencia cubana, la creación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, hace precisamente por estos días, 20 años, contribuyó a situar al país entre los pocos del mundo que alcanzan éxitos científicos de alcance internacional. Conquistar en su corta vida el registro de 28 productos es, sin dudas, un aporte extraordinario, que en las condiciones del férreo bloqueo que sufre la isla mayor de Las Antillas, es toda una hazaña.
Para no ser extenso en este trabajo, sólo señalaremos algunos de los últimos logros de la comunidad científica cubana, tales como, el Interferón Alfa 2B humano recombinante, también conocido como el Heberon Alfa R, que ofrece una excelente respuesta a las enfermedades virales inmunológicas y neoplasias, así como, demuestra efecto antifibrótico. Actualmente es comercializado en 9 países.
La vacuna recombinante contra la Hepatitis B fue la primera lograda con la utilización de la tecnología del ADN recombinante para la obtención del antígeno. Como resultado de la aplicación del Heberbiovac HB, ya Cuba no tiene hepatitis B aguda infantil desde el 2005. Tampoco se ha reportado ningún caso de hepatitis B aguda en menores de 15 años. Este producto está registrado en más de 35 países de América Latina, Asia, África y Europa del Este.
CONTRIBUCIÓN A LA SALUD DE LOS PUEBLOS
Otro de los exitosos productos logrado por los científicos cubanos es la Estreptoquinasa Recombinante Liofilizada, con y sin albúmina humana. Este fármaco para el tratamiento de patologías de origen trombolítico, principalmente el infarto agudo del miocardio. La Heberkinasa, como se conoce este producto, restablece el flujo sanguíneo en pacientes que sufren infarto y previene la necrosis isquémica del miocardio. Patentado en Cuba, Estados Unidos y Europa, se encuentra registrado en otros 13 países.
El Planticuerpo es el primer registro de un anticuerpo producido en plantas para ser utilizado en la fabricación de una vacuna de uso humano, específicamente en la purificación de la vacuna contra la Hepatitis B. Este producto tiene un peso importante en el combate contra devastadoras enfermedades.
El Citoprot-P recombinante, es el primer producto de su tipo creado mundialmente para el tratamiento de úlceras de pie diabético, los cuales tienen un alto riesgo de amputación. Se utiliza a través de infiltraciones en las zonas dañadas, lo que estimula la granulación y la cicatrización de forma sostenida. Actualmente su aplicación está en fase de extensión en 19 hospitales de todas las provincias del país.
No menos importante es la Bionematicida Ecológica o Hebernem, producto probado en nemátodos que atacan los cultivos de tomates, sandías, melones, pimientos, pepinos, plátanos y guayabas enanas. Es una sustancia amigable con el medioambiente, no daña la capa de ozono, no es tóxica para humanos, animales ni plantas.
La vacuna recombinante contra la garrapata Boophilus SP es una vacuna obtenida por vía recombinante para el control de las garrapatas y las enfermedades hemoparasitarias que éstas transmiten al ganado bovino. La introducción del Gavac como es conocida esta vacuna, producto biológicamente seguro, ha reducido en más de una decena de millones de dólares anuales, los recursos para el control de las enfermedades hemoparasitarias en Cuba.
La introducción de la UMELOSA HCV Cualitativo, nombre que identifica al medio diagnóstico cubano, permitirá confirmar la existencia del ácido nucleico del virus de la hepatitis C en la sangre de los pacientes infectados, así como, el control de la efectividad de los medicamentos utilizados. En la actualidad está en fase de registro por el Centro de Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos, y próximamente, comenzará su producción.
Entre otros estuches diagnósticos creado por el Centro de Inmunoensayo, se destaca los de pesquisaje neonatal, prenatal y los de detección de enfermedades infecciosas.
En este rápido recuento de los últimos éxitos de la ciencia cubana no podemos dejar de mencionar la vacuna pentavalente, Heberpenta, fruto del Polo Científico del Oeste de La Habana. Esta vacuna combina la contra la difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B, y es la segunda de su tipo que comenzará a utilizarse de forma masiva. Es la primera que se produce íntegramente en América Latina y constituye un nuevo hito de la ciencia cubana.
CON LA INTEGRALIDAD SE GARANTIZA EL TRIUNFO
Tampoco podemos obviar el primordial trabajo realizado por el Centro de Producción de Animales de Laboratorio, CENPALAB, el Instituto Finlay, el de Medicina Tropical, Pedro Kourí, y otros muchos que harían extensa la lista de la comunidad científica de la isla y cuyo trabajo mancomunado hacen posible esa hermosa realidad de numerosos éxitos.
En ingeniería genética, Cuba cuenta con candidatos vacunales contra el SIDA y el cólera; vacunas terapéuticas contra el cáncer, al igual que la aplicación terapéutica y diagnósticos de tumores con anticuerpos monoclonales recombinantes.
Respecto a la agricultura, se obtienen semillas de alta calidad mediante la micropropagación y la embriogénesis, e iguales avances en el incremento de la eficiencia en los procesos industriales.
Ya comienzan a cosecharse los frutos del vertiginoso desarrollo de la industria del software, así como de las ciencias sociales y naturales. Son mundialmente conocidos los logros que Cuba tiene en materia médica, al punto que ya se le considera una potencia en esa disciplina.
No menos importante, por su impacto económico y ambientalista es la batalla energética que libra el país y en la cual, sus científicos e ingenieros trabajan en el desarrollo de las potencialidades de la energía eólica, la biomasa energética y de la solar fotovoltaica, con alentadores resultados.
Empresas como Tecnosuma Internacional S.A., distribuidora de kitts de diagnósticos y equipos de laboratorio de alta tecnología, y Laboratorio Dalmer S.A. que comercializa medicamentos como el famoso PPG y el Abexol, complementan el ciclo del trabajo científico cubano, en función del bienestar de la Humanidad.
Es cierto que aún hay un largo camino por andar para hacer realidad el país de hombres de ciencias a que los cubanos aspiran, pero los hechos evidencian la influencia que ya tiene el trabajo de esos hombres y mujeres de avanzado pensamiento en el bienestar de la población.
La batalla de ideas que libran confirma que van por el camino correcto y que sólo con una profunda revolución se puede lograr tanto con tan poco


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