LA GUERRA DE NUNCA ACABAR
Por: Arnoldo Griñán
Según los libros bíblicos, la guerra de exterminio que el sionismo desarrolla contra la población palestina, data de cuando el legislador y profeta hebreo Moisés recibió la promesa de su dios, Jehová, de que la tierra que ocupaban los árabes en Gaza y Cisjordania, sería para los judíos, aunque para obtenerla tendrían que exterminar a sus moradores.
Aquellas tribus, que venían de Egipto donde habían sido esclavizadas por el faraón y éste luego, le diera la libertad, han aplicado el genocidio amparados primero en la fe religiosa y posteriormente, en su régimen económico. Para obtener ese objetivo, han contado, sobre todo, después de la II Guerra Mundial, con el apoyo de Estados Unidos, de la Comunidad Europea y con la indiferencia de no pocas naciones árabes.
Largo ha sido el sufrimiento del pueblo palestino, que se resiste al exterminio y defiende su derecho a la existencia como nación.
En 1967, los palestinos fueron invadidos por fuerzas de Israel, país creado artificialmente varios años antes por Naciones Unidas en tierras árabes. En aquella invasión, llamada La guerra de los seis días, Tel Aviv ocupó buena parte del territorio del país vecino y siempre ayudado por Washington se fue convirtiendo en la cabeza de lanza del imperialismo en el Medio Oriente.
En septiembre del 2000, cuando Ariel Sharon en compañía de 200 uniformados entró en la mezquita de Al Aqsa, hecho que dio lugar a la Intifada que aún hoy perdura; los palestinos emprendieron las acciones de resistencia al ver que su tierra y su lugar venerado eran violados por el mismo hombre que dirigió la masacre en los campamentos palestinos de Sabra y Shatila.
Israel ha inventado hasta el más burdo pretexto para enmascarar su genocidio. Desde no aprobar que el legendario Yasser Arafat fuera el presidente de la Autoridad Palestina, hasta la construcción de un muro de 400 millas para aislar al pueblo árabe y robarle miles de hectáreas de su tierra cultivable.
Los últimos argumentos son el arribo del Partido Hamas al poder, tras las elecciones de enero último y, posteriormente, el apresamiento del cabo del ejército sionista Guilad Sharif, con vista a ser cambiado por los numerosos niños y mujeres que permanecen encarcelados injustamente por Israel.
LA ONU, NUEVAMENTE EN ENTREDICHOS
Aunque ya es proverbial la ineficacia de la Organización de Naciones Unidas para condenar y tomar medidas objetivas encaminadas a desalentar las agresiones del imperio y sus países lacayos contra los pueblos del Tercer Mundo, algunos ilusoriamente piensan que de esa institución saldrán acciones capaces de parar el terror sionista.
Sin embargo, Estados Unidos dejó allí bien claro que no permitiría, una vez más, ningún intento de condena al régimen de Israel, con lo cual, Tel Aviv tiene luz verde para su política anti-árabe.
Con ese aval, la operación Lluvia de Verano, arroja sobre el pueblo palestino más hambre, destrucción, miseria y muerte. Es por ello que el representante de la ONU en el Oriente Medio, el peruano Alvaro de Soto, declaró que si antes de la invasión sionista por el sur de Gaza la situación era peligrosa, ahora es incalculablemente grave, pues las reservas de alimentos se han agotado y es inminente la aparición de numerosas enfermedades ante la escasez de medicamentos y el acceso a servicios básicos como el agua y la electricidad.
FARISEOS
Por su parte, el ejército hebreo se quitó la careta con que pretendía confundir a la opinión pública en su nueva escalada. Si en un primer momento declaró, con amplio despliegue publicitario de la gran prensa occidental, que su intención era rescatar al cabo Guilad Sharif, pronto dejó en claro que la operación armada podría durar meses y que sus efectivos permanecerían por largo tiempo en el norte y sur del territorio palestino.
La infantería y blindados avanzan, mientras la fuerza aérea prosigue los ataques contra la infraestructura de la Franja de Gaza, ocasionado ya decenas de muertes y numerosos heridos, en medio de la paralización de las negociaciones que habían comenzado y pretendían encontrar el camino hacia las llamada Hoja de Ruta.
La escalada sionista comprende también el apresamiento o asesinato de dirigentes palestinos y no descarta en ese accionar a la figura del primer ministro palestino Ismail Haniye, del cual, ya fue bombardeada su oficina.
Si ese genocidio es penoso, más lo es que se realiza con plena impunidad, con el respaldo de la nación más poderosa del mundo, Estados Unidos, que además le da todos los años a Tel Aviv, 3 000 millones de dólares y le suministra los más modernos medios de guerra que no sólo son utilizados contra los palestinos, sino también en su estrategia de punta de lanza yanqui en los petroleros países del Medio Oriente. No menos criticable es el silencio cómplice que esgrimen la Unión Europea y otros muchos países que nada hacen para impedir el genocidio sionista.
Son lecciones que el Tercer Mundo debe aprender. Sólo con sus esfuerzos pueden alcanzar y preservar la libertad soñada. En este mundo unipolar, son contados los países que se arriesgan a levantar su voz contra las acciones del imperio y sus lacayos.
Si Alemania fue sádica en el exterminio de judíos, éstos ahora intentan superarla, pues masacran a los palestinos con inusitada desfachatez e impudicia. Como aquellos, merecen el repudio y la condena de la Humanidad, aunque ésta se esfuerza en volver la cara para no estremecerse ante el criminal proceder sionista.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home