Sunday, April 22, 2007

ACUERDATE DE ABRIL, RECUERDA

Por: Arnoldo Griñán


Con ese verso de la conocida canción homónima del cantautor, Amaury Pérez Vidal, quisimos titular este trabajo, como un llamado a no olvidar los importantes acontecimientos que, en el mes de abril, el heroico pueblo cubano ha vivido y vive desde su etapa emancipadora del yugo español, hasta el presente.

Como es de esperar, no pretendo en estas líneas evocar tantos hechos notables, pero sí recordar algunos y analizar otros.

Podemos comenzar por el natalicio del devenido Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, el 18 de abril de 1819. El nombre por el cual los cubanos le llaman no le ha sido otorgado de gratis. Fue él quien inició la Guerra Grande, la de los Diez Años. Aquella que dio pié a la nacionalidad cubana, y fue él también el primero en dar libertad a los esclavos.

Lo sacrificó todo, incluso la vida de su primogénito y la suya propia. Fue el primer presidente de la República en Armas, en fin, es el padre del que los cubanos se sienten muy orgullosos.

Dando un salto en el tiempo, vemos que fue también en el mes de abril, el día 23 de 1894, cuando el ilustre mambí, teniente coronel Juan Delgado González, cayó en la zona habanera de El Cano. Este patriota no sólo se inscribe en la historia por su valentía en las numerosas acciones bélicas en las que participó, sino también por la proeza de haber rescatado los cadáveres del mayor general Antonio Maceo y su ayudante, el capitán, Panchito Gómez Toro, en San Pedro y llevarlos hasta la casa de su tío, Pedro Pérez, en El Cacahual, para darles sepultura.

Otros hechos notables se produjeron en los meses de abril de la etapa de la seudo-república. Pero uno que conmovió a la ciudadanía fue, sin dudas, la llamada Huelga de Abril de 1957 y la serie de asesinatos con que la jauría batistiana la aplastó.

Aquel fracaso revolucionario sirvió para que la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio comprendiera la necesidad de un mando único, el cual debía radicar en la Sierra Maestra y fuera quien trazara los planes estratégicos de la Revolución. Esa acertada decisión los llevó al triunfo del Primero de Enero de 1959.

Pero el mes de abril traería otra fecha de luto, sería el día 20, cuando esbirros de la tiranía asesinaron cobardemente a los jóvenes revolucionarios Fructuoso Rodríguez Pérez, Juan Pedro Carbó Serviá, José Machado Rodríguez y Joe Westbrook Rosales. Ellos habían participado en los hechos del 13 de Marzo y eran asediados por las hienas del régimen, que aprovechando una delación, los ultimaron vilmente.

Ya en la etapa de la Revolución triunfante, el mes de abril siguió marcando tristemente la historia cubana, aunque, como dijera el poeta, el otoño le daba paso a la primavera.

La invasión armada que desde los primeros meses de 1959 la administración de Dwight Eisenhower organizaba, con la ayuda del entonces oficial de la CIA, George Bush, reclutador de batistianos y apátridas como Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, se precipitó durante la segunda decena de abril de 1961.

Aquella agresión comenzó el día 15 con el ataque mercenario a los aeropuertos cubanos para inutilizar la pobre aviación revolucionaria. El día 16, durante la despedida de duelo de los caídos en aquella traicionera acción, el Comandante en jefe Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución.

Luego vendría el desembarco mercenario por Playa Larga y los combates contra las fuerzas del Ejército Rebelde y las milicias que, bajo la dirección de Fidel, aplastaron, en menos de 72 horas, el macabro plan que Washington y sus generales consideraban un paseo hasta la Capital cubana.

OTRA BOCHORNOSA ACCIÓN YANQUI

Dando un gran salto en el tiempo, encontramos este abril del 2007 a los cubanos sumidos en gran protesta por la puesta en libertad del connotado terrorista Luis Posada Carriles. Walker Bush vuelve a tomar una decisión errada, a pesar del repudio internacional.

Cuando este 19 de abril, el terrorista, también conocido como el Ben Laden de Latinoamérica, fue liberado por la administración yanqui, ésta echaba por tierra las palabras del mandatario que decía considerar como un terrorista a todo aquel que apoyara a un terrorista.

Como dijera el comandante en jefe Fidel Castro, la cobija brindada por Bush representa una afrenta a quienes perdieron sus seres queridos por causa de los atroces actos terroristas, un ultraje a los norteamericanos que murieron en las Torres Gemelas en Nueva York.

La plena responsabilidad por la liberación del terrorista y por las consecuencias que de ella se derivan, recae directamente sobre el gobierno de los Estados Unidos y muy particularmente sobre la Casa Blanca.
Tal como lo hacen miles de personalidades del mundo, este comentarista suscribe la condena a la liberación del terrorista Luis posada Carriles y exige la liberación de los cinco héroes cubanos prisioneros del imperio: René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio.

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