LENNON ACUSA
Por: Arnoldo Griñán
Gracias a la colaboración del cantautor Amaury Pérez Vidal, importante autor de obras que han pasado a ser iconos de la Nueva Trova, la televisión cubana recientemente pasó el documental, Los Estados Unidos contra John Lennon, el cual dio a conocer, en su verdadera magnitud, la faceta revolucionaria del ex Beatle.
La administración del presidente George Walker Bush, se opuso a que ese filme se publicara en su país, pues ese material expone las similitudes entre el conflicto que desataron las administraciones yanquis en los años sesenta y las actuales con las guerras en Afganistán e Iraq.
Son los mismos engaños a la opinión pública norteamericana y mundial. El stablishment acude a la fabricación de mentiras para desatar sus apetitos expansionistas, hegemónicos y rapaces. Todo ello fue, en su tiempo, denunciado por Lennon, quien pedía el cese de la guerra y que se le diera una oportunidad a la paz.
El documental, que demuestra esa lucha del famoso artista y de su segunda esposa, la japonesa Yoko Ono, así como sus entrañables simpatías por las causas del Partido Pantera Negra, también refleja el odio, la persecución y el acoso de que fueron víctimas por el FBI y la Casa Blanca, quienes hicieron todo lo posible por no permitirle la estancia en suelo norteamericano. ¡Tanto le temían a su verdad!
UN PERSONAJE CONFLICTIVO
Lo cierto es que John Lennon fue durante mucho tiempo una persona considerada conflictiva por las autoridades estadounidenses, quienes lo vigilaban y controlaban. Asi vemos que a principios de los años 70, el gobierno lo ficha como peligroso y el FBI le monta una red de agentes a su alrededor.
Por ese tiempo, el Departamento de Inmigración estuvo a punto de deportarlo alegando una supuesta condena por tenencia de droga, en su natal Inglaterra, pero lo cierto es que temían a que el músico pudiera desatar una revolución juvenil contra el poder representado por Richard Nixon.
La valentía con la cual John Lennon se enfrentó a la guerra norteamericana contra Viet Nam y el apoyo que recibió esa agresión al pueblo por parte de la reacción internacional, fue un aval para que las fuerzas de poder en Estados Unidos desataran contra él una despiadada campaña de difamación que llegó hasta la quema de sus discos, así como de revistas y libros que hablaban de la obra del genio artístico.
Su asesinato por David Chapman es considerado por no pocos escritores, periodistas y personalidades como la obra del stablishment norteamericano. Pero desde su tumba, él sigue acusando al imperialismo y sus canciones mantienen total vigencia. Dejó la entereza de una obra musical de excelencia que reclama, en su letra y música, un mundo de amor y de paz infinitos.
Ahora que la mayor parte de los estadounidenses ya no creen en la guerra, ahora que ya no confían en George Walker Bush y su gobierno, cuando cada vez más, en el mundo se conoce de la política de engaño de Washington, recordamos aquellas proféticas palabras de Abraham Lincoln: Se puede engañar a un pueblo un tiempo; se puede engañar a una parte del pueblo, todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo, todo el tiempo.
Caen las anteojeras belicistas del pueblo estadounidenses, y John Len non, como el Ave Fénix, renace entre sus cenizas


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