Thursday, December 21, 2006

FIESTA LATINOAMERICANA DEL CELULOIDE (II)

Por: Arnoldo Griñán

Los cinéfilos cubanos y extranjeros que acudieron al XXVIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, coincidieron en calificarlo como uno de los mejores celebrados en la historia de esos eventos, tanto por su organización y extensión a todo el país, como por la calidad de las obras presentadas, que demostraron que las exigencias de los jurados fueron las mismas del numeroso público conocedor y amante del Séptimo Arte.

Cuando en sus palabras inaugurales, Alfredo Guevara dio la bienvenida a los presentes en una hermosa Gala, quedó clara la importancia de ese Festival como puntal de la identidad latinoamericana.

Allí se encontraban los miembros del Buró Político Esteban Lazo, Ricardo Alarcón y Abel Prieto, acompañados por Omar González, presidente del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica, ICAIC, así como del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, quienes junto al numeroso público asistente disfrutaron de las interpretaciones del destacado músico cubano, Aldo López Gavilán y sus acompañantes.

Posteriormente, fue exhibido el filme, EL LABERINTO DEL FAUNO, de Guillermo del Toro, el cual demostró qué el éxito del cine latinoamericano está basado en su encuentro con sí mismo y la fundación de su propia ética.

Los siguientes días fueron de exhibiciones de excelentes películas que los cinéfilos disfrutaron al poderlas escoger entre las más de 400 que pasaron por los cines de todo el país, aunque sólo 105 concursaron, entre ellas, obras de debutantes y de monstruos sagrados, quienes compitieron con la modestia de los grandes.

La noche de premiaciones fue el colofón ideal que colmó las expectativas por conocer quienes obtenían los preciados corales que otorgan los jurados del Festival en las distintas modalidades.

Brasil presentó credenciales y con el estremecedor filme EL CIELO DE SUELY, del director Karim Ainouz, se alzó con el Primer Coral en largometrajes. Pero el gigante sudamericano se agenció otros dos premios en esa categoría: LOS 12 TRABAJOS, del realizador, Ricardo Elías, y el
Premio Especial del jurado a la cinta SE PROHÍBE PROHIBIR, del cineasta Ricardo Durán.

También el cine carioca obtuvo lauros en La Mejor Música, de Chico Buarque de Hollanda por EL MÁS GRANDE AMOR DEL MUNDO, y a la banda sonora de Joao Godoy y Eduardo Santos, en ANTONIA, así como el premio de la popularidad por LOS DOS HIJOS DE FRANCISCO.

Tal como habíamos pronosticado en el anterior comentario sobre el Festival, Brasil vino con la fuerza de su poderosa industria cinematográfica dispuesta a hacerse sentir, y lo logró.

La cinematografía argentina demostró que no quiere ser segunda de ninguna otra y mereció cinco premios del jurado en distintas modalidades de largometrajes de ficción, y el laureado Carlos Sorín obtuvo el Segundo Coral, por EL CAMINO DE SAN DIEGO, donde se impuso el sentido humano y la maestría del cineasta.

CALIDAD, PALABRA DE ORDEN

Cuba alcanzó galardones en todas las categorías, tanto del jurado como en premios especiales, lo cual demuestra esa voluntad de sus hijos de crecerse ante las dificultades materiales. Con LA EDAD DE LA PESETA, Vivian del Valle obtuvo el de la Dirección de ARTE. Ese filme de Pavel Giroud fue considerado el Mejor Largometraje de Ficción por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, mientras la Agencia Prensa Latina le confirió el galardón Clauber Rocha.

Por su parte, EL BENNY, dirigida por Jorge Luis Sánchez, obtuvo El Primer Coral en Ópera Prima; El Mégano que entrega la Federación Nacional de Cineclubes y el lauro instituido por el comité organizador del CUBADISCO y el Instituto Cubano de la Música.

Otros premios para Cuba fueron la Mención como Largometraje de Ficción para PÁGINAS DEL DIARIO DE MAURICIO, del realizador Manuel Pérez Paredes; el Mejor Cortometraje de Ficción, para Arturo Infante, mientras que Arturo Sotto fue el ganador en guión inédito con PETER PAN KIDS. En documentales, la Mejor Obra Experimental correspondió a EXISTEN, de Esteban Insausti.

Mucho se podría hablar de esta fiesta del celuloide y de los corales. Baste decir que con cada edición patentiza que cuando hay voluntad, todo se puede. Por su arte, los cubanos, una vez terminado oficialmente el evento, siguen disfrutando del buen cine latiunoamericano, ya sea, abarrotando salas o en sus casas, por televisión.

Tal privilegio, en un futuro no lejano, también llegará a ser patrimonio de los cinéfilos del resto del continente. Por ese camino se anda.

FIESTA LATINOAMERICANA DEL CELULOIDE (II)

Por: Arnoldo Griñán

Los cinéfilos cubanos y extranjeros que acudieron al XXVIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, coincidieron en calificarlo como uno de los mejores celebrados en la historia de esos eventos, tanto por su organización y extensión a todo el país, como por la calidad de las obras presentadas, que demostraron que las exigencias de los jurados fueron las mismas del numeroso público conocedor y amante del Séptimo Arte.

Cuando en sus palabras inaugurales, Alfredo Guevara dio la bienvenida a los presentes en una hermosa Gala, quedó clara la importancia de ese Festival como puntal de la identidad latinoamericana.

Allí se encontraban los miembros del Buró Político Esteban Lazo, Ricardo Alarcón y Abel Prieto, acompañados por Omar González, presidente del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica, ICAIC, así como del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, quienes junto al numeroso público asistente disfrutaron de las interpretaciones del destacado músico cubano, Aldo López Gavilán y sus acompañantes.

Posteriormente, fue exhibido el filme, EL LABERINTO DEL FAUNO, de Guillermo del Toro, el cual demostró qué el éxito del cine latinoamericano está basado en su encuentro con sí mismo y la fundación de su propia ética.

Los siguientes días fueron de exhibiciones de excelentes películas que los cinéfilos disfrutaron al poderlas escoger entre las más de 400 que pasaron por los cines de todo el país, aunque sólo 105 concursaron, entre ellas, obras de debutantes y de monstruos sagrados, quienes compitieron con la modestia de los grandes.

La noche de premiaciones fue el colofón ideal que colmó las expectativas por conocer quienes obtenían los preciados corales que otorgan los jurados del Festival en las distintas modalidades.

Brasil presentó credenciales y con el estremecedor filme EL CIELO DE SUELY, del director Karim Ainouz, se alzó con el Primer Coral en largometrajes. Pero el gigante sudamericano se agenció otros dos premios en esa categoría: LOS 12 TRABAJOS, del realizador, Ricardo Elías, y el
Premio Especial del jurado a la cinta SE PROHÍBE PROHIBIR, del cineasta Ricardo Durán.

También el cine carioca obtuvo lauros en La Mejor Música, de Chico Buarque de Hollanda por EL MÁS GRANDE AMOR DEL MUNDO, y a la banda sonora de Joao Godoy y Eduardo Santos, en ANTONIA, así como el premio de la popularidad por LOS DOS HIJOS DE FRANCISCO.

Tal como habíamos pronosticado en el anterior comentario sobre el Festival, Brasil vino con la fuerza de su poderosa industria cinematográfica dispuesta a hacerse sentir, y lo logró.

La cinematografía argentina demostró que no quiere ser segunda de ninguna otra y mereció cinco premios del jurado en distintas modalidades de largometrajes de ficción, y el laureado Carlos Sorín obtuvo el Segundo Coral, por EL CAMINO DE SAN DIEGO, donde se impuso el sentido humano y la maestría del cineasta.

CALIDAD, PALABRA DE ORDEN

Cuba alcanzó galardones en todas las categorías, tanto del jurado como en premios especiales, lo cual demuestra esa voluntad de sus hijos de crecerse ante las dificultades materiales. Con LA EDAD DE LA PESETA, Vivian del Valle obtuvo el de la Dirección de ARTE. Ese filme de Pavel Giroud fue considerado el Mejor Largometraje de Ficción por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, mientras la Agencia Prensa Latina le confirió el galardón Clauber Rocha.

Por su parte, EL BENNY, dirigida por Jorge Luis Sánchez, obtuvo El Primer Coral en Ópera Prima; El Mégano que entrega la Federación Nacional de Cineclubes y el lauro instituido por el comité organizador del CUBADISCO y el Instituto Cubano de la Música.

Otros premios para Cuba fueron la Mención como Largometraje de Ficción para PÁGINAS DEL DIARIO DE MAURICIO, del realizador Manuel Pérez Paredes; el Mejor Cortometraje de Ficción, para Arturo Infante, mientras que Arturo Sotto fue el ganador en guión inédito con PETER PAN KIDS. En documentales, la Mejor Obra Experimental correspondió a EXISTEN, de Esteban Insausti.

Mucho se podría hablar de esta fiesta del celuloide y de los corales. Baste decir que con cada edición patentiza que cuando hay voluntad, todo se puede. Por su arte, los cubanos, una vez terminado oficialmente el evento, siguen disfrutando del buen cine latiunoamericano, ya sea, abarrotando salas o en sus casas, por televisión.

Tal privilegio, en un futuro no lejano, también llegará a ser patrimonio de los cinéfilos del resto del continente. Por ese camino se anda.

Wednesday, December 13, 2006

LATINOAMÉRICA EN FIESTA DEL CELULOIDE

Por: Arnoldo Griñán

El Vigésimo octavo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que tiene por sede a Cuba, ha sobrepasado los marcos capitalinos para llevar a todo el país el entusiasmo por este arte, que en otros países pierde aficionados debido a la fuerte competencia de la televisión.

Cubanos y extranjeros hacen extensas colas a las puertas de los cines donde, después de una breve presentación, disfrutan de los filmes de su preferencia, escogidos entre los 105 títulos que concursan o las cientos de muestras paralelas.

Este año, el Festival superó las expectativas. Los 1539 filmes de 61 países que fueron enviados a la sede para participar en las distintas categorías, son muestra del gran interés que despierta el certamen entre directores consagrados y noveles, y obligaron a los jurados a una ardua labor selectiva para bajar la cifra hasta 463 títulos.

Brasil, el gigante sudamericano dejó claro que posee una fuerte industria cinematográfica, cuando aportó la mayor entrega de su historia y de la presente edición del Festival con 24 materiales, entre los que destacan los largometrajes Mirar por Dentro y Mujeres de Brasil.

Argentina, otra de las grandes, trae al Festival, Manos, del prestigioso director Alejandro Doria; Lifting de corazón, de Eliseo Subiela; Tiempo de valientes, del realizador Damián Szifron; Sofacama, de Ulises Rosell; Crónica de una fuga, y El Custodio, entre otras, que demuestran por qué los filmes de ese país del cono suramericano están entre los preferidos por los cubanos.

Esperanzadora resultó la presencia de Haití con su muestra Hacia el Sur. El filme no trae nada nuevo, pero el tratamiento del momento histórico, bajo el régimen de Duvalier, resulta un argumento atractivo.

Este año creció la cantidad de subsedes del Festival, que se extendieron a las capitales de provincias y numerosos municipios, propiciando que los cinéfilos cubanos y extranjeros, en cualquier parte del país, disfrutaran de la filmografía regional, dentro o fuera de competencia, por sólo dos pesos moneda nacional, equivalente a diez centavos de dólar.

Entre las muestras de otras latitudes que se exhiben en el Festival se encuentran Verano en Berlín y el documental Historia de arriba y abajo, ambas representativas de la vanguardia alemana comprometida con la realidad germana. También están presentes los cines: español, italiano, francés, latinos de Estados Unidos y experimental. Todos ellos siempre bien acogidos por los cubanos amantes del Séptimo Arte.

CINE MUY BUENO EN EL FESTIVAL

Sin dudas, el largometraje, El Laberinto del Fauno, dirigido por el mexicano, Guillermo del Toro, merece catalogarse de joya fílmica, en la que como dijera un colega, el final y la película toda resulta un banquetazo.

Por su parte, la mayor isla de las Antillas aporta a esta edición del Festival una diversa y valiosa muestra, en la que aparecen filmes como Páginas de Mauricio, La Edad de la Peseta, El Benny y Mañana, en tanto La Pared, ópera prima de Alejandro Moya, compite por el Coral de la Popularidad. Además, presenta un amplio volumen de producción de cortometrajes.

Paralelamente, el Instituto Cubano de Arte y la Industria Cinematográfica, (ICAIC), presenta ese importante reportaje de Miguel Fleitas y guión de Julio García Espinosa, La Guerra en Angola, contribución de la cultura nacional a mantener viva en la memoria uno de los episodios heroicos y solidarios de la Revolución.

Por otro lado, la presentación de ese gran exitazo en que se ha convertido la película El Benny, del realizador Jorge Luis Sánchez, augura buen saldo. La cinta llega precedida por una buena acogida en las salas de la Isla y de otros países, entre ellos, la 59 Edición del certamen Clase A de Locazo, Suiza.

La película ya ha pasado también por Caracas, México, Ecuador, Francia, y en el 2007, estará en el Festival de Cartagena y en Bélgica. Esa será la propuesta cubana para alcanzar un Oscar en el Festival de la Academia de Arte Cinematográfico de Hollywood, Estados Unidos.

Un gran regalo han tenido los cinéfilos con la presencia del magnífico actor brasileño, José Wilker, muy admirado en Cuba por sus actuaciones en filmes como La Difunta, Doña Flor y sus dos Maridos, Bye Bye Brasil, y El hombre de la capa negra, entre otros; así como en las telenovelas, Roque Santeiro, La próxima víctima, Suave veneno y la exitosa Señora del destino, que actualmente pasa por la pequeña pantalla cubana.

Coincidimos con quienes catalogan a Wilker como una de las figuras más representativa de la cultura latinoamericana.

Es imposible recoger en estas cuartillas el extenso programa del Vigésimo octavo Festival del nuevo cine Latinoamericano y de las numerosas actividades colaterales que se celebran a lo largo y ancho de la isla. Baste decir que la cultura general e integral de los cubanos garantiza la continuidad del evento que siempre será nuevo.

En la gala de premiación del 15 de diciembre, las expectativas se centrarán en los ganadores de los Corales en las distintas categorías y en la película Volver, del famoso director Pedro Almodóvar.


En época de integración, el Festival ha demostrado, y esta vez más contundentemente, que en Latinoamérica, SI SE PUEDE.

Wednesday, December 06, 2006

LÍBANO EN LA MIRILLA SIONISTA

Por: Arnoldo Griñán

Desde hace varios días, miles de manifestantes en Beirut, Líbano, exigen la renuncia del primer ministro Fuad Siniora, quien es acusado por la oposición de seguir el dictado de Estados Unidos, y por ende, hacerle el juego a Israel.

La crisis de gobierno en el País de los Cedros comenzó en noviembre, con la renuncia de seis de sus miembros, cinco del partido Hizbolá y uno cristiano. Por su parte, el Ejecutivo acusa a las manifestaciones de intento por dar más influencia a la vecina Siria.

Para observadores de la situación política en la región, resulta muy sospechosa la serie de atentados que comenzaron con el asesinato del ministro Rafia Hariri, el pasado año, hecho que aún no ha sido esclarecido.

¿A QUIÉN BENEFICIA EL CAOS?

Damasco, en su denuncia de los atentados que buscan la desestabilización de Líbano mediante una guerra civil, ha apuntado hacia Tel Aviv, principal receptora de los beneficios de una situación que involucre a Hizbolá, pionero de la resistencia contra la agresión sionista en el verano pasado.

Desde hace medio siglo, los principales líderes israelíes, apoyados por Washington, tienen la visión de que su país debe abarcar desde el Canal de Suez hasta el Eufrates y constituirse, como de hecho ya es, en el gendarme norteamericano en la región.

A partir de esa visión, han conquistado territorios palestinos, invadido el sur de Líbano y aunque los combatientes de Hizbolá los obligaron a salir de allí, ahora se dedican a la destrucción sistemática de la economía en Gaza y Cisjordania, así como a la eliminación selectiva de los líderes palestinos, buscando lo que cínicamente llaman, “la salida voluntaria de la población árabe de esos territorios”.

No pocos comentaristas coincidimos en que Tel Aviv no es un simple agente del imperialismo, sino que tiene sus propias aspiraciones imperiales y su política estratégica, en especial, la de la creación del Gran Israel.

Su propósito de apoderarse del sur de Líbano está apoyado por los presidentes de las principales organizaciones judías, que junto a sus millonarios, financian más del sesenta por ciento de las contribuciones políticas que recibe el Partido Demócrata y el 35 por ciento de las que
perciben los republicanos, con lo cual se asegura el apoyo de la Casa Blanca.

La historia de la Organización de Naciones Unidas refleja que esa política sionista de apostar al seguro por los gobernantes norteamericanos de uno u otro partido, le ha dado excelentes resultados, pues siempre han contado con el veto estadounidense ante las tentativas de la Comunidad Internacional de frenar las apetencias geopolíticas israelíes.

Washington y sus acólitos europeos, tal como hicieron con Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando buscaban que éste atacara a la antigua Unión Soviética, ahora propician que Tel Aviv se incline hacia la agresión a Siria e Irán, ocasionando una guerra generalizada, mundial.

Cómo puedes apreciar, amigo lector, no es un simple problema entre el fanatismo fundamentalista judío y los derechos de los palestinos. Hay que detener ahora, mientras se tenga tiempo, la guerra en el Cercano y Medio Oriente.

No se puede olvidar que con la ayuda de Estados Unidos y la Europa Comunitaria, Tel Aviv ha podido acumular más de 300 armas nucleares y se ha convertido en la sexta potencia atómica del planeta, así como que tiene medios portadores para llegar hasta el mismo sur del Viejo Continente.

Un nuevo conflicto mundial amenazaría, como nunca antes, la existencia de la especie humana en el planeta. Por ello, el grito de oposición a esa locura debe encontrar los imprescindibles oídos receptivos capaces de decir: NO A LA GUERRA.