Monday, May 29, 2006

S.O.S NIÑOS

Por: Arnoldo Griñán

El Primero de Junio se celebra el Día Internacional de la Infancia, y en la Patria de José Martí esa efeméride tiene una connotación muy especial pues para los cubanos, nada hay más importante que un niño.

Es por ello que en Cuba los niños no tienen las preocupaciones que aquejan a la grey infantil en otros lugares. Ellos emplean su tiempo en estudiar, jugar, entonar canciones de amistad, en fin, de prepararse sanos, seguros y confiados en un futuro cada vez más luminoso. Pero, veamos qué ocurre fuera del archipiélago cubano.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, denuncia en sus informes anuales que cada 100 niños que nacen en el mundo, 40 no son registrados, 19 carecen de agua potable y 30 padecen de desnutrición en los primeros 5 años de vida. Ese organismo añade que más de121 millones de niños y niñas no tienen acceso a los sistemas de educación. ¡Ninguno es cubano!

Esa grave situación de subsistencia para millones de niños en el planeta, y en especial, las graves desigualdades que sufren las niñas, tiene muy pocos oídos receptivos en gobernantes e instituciones, que con un poco de voluntad, pueden por lo menos paliarla.

Según la agencia de la ONU, más de 246 millones de niños trabajan, 180 millones de ellos lo hacen en las labores más duras y difíciles. Mientras, un millón de las niñas cae cada año en el tráfico de la prostitución. Es que la explotación infantil constituye el tercer gran negocio del mundo, sólo superado por el de armas y el de las drogas.

En este siglo XXI, donde debiera aspirarse a un mundo mejor, el dolor de los niños crece de la mano del neoliberalismo que los países desarrollados imponen a los que, eufemísticamente, llaman países en desarrollo para nombrar a los pueblos que explotan.

LA OLVIDADA ÁFRICA


Cuando se conocen esas escalofriantes cifras, inmediatamente se asocian con el continente africano, aunque ellas no son patrimonio único de ese explotado territorio.
África es la parte del mundo en la que el colonialismo y el capitalismo se han cebado más despiadadamente. Al saqueo de sus riquezas le añadieron un despiadado hundimiento en la ignorancia y subdesarrollo.

Es por ello que en toda África subsahariana existe actualmente menos médicos que en la pequeña Cuba.

En aquella región y en Asia, más de 46 millones de niños en edad escolar no han pisado jamás un colegio y están totalmente excluidos de la educación básica.

Según Naciones Unidas, 11 millones de niños y niñas mueren cada año por enfermedades prevenibles, y medio millón de mujeres fallecen en el parto en, ese tiempo. La mayoría de dichos decesos ocurren en África donde el SIDA hace estragos tan escalofriantes que amenazan con acabar con países enteros.

A pesar de esa cruda realidad que los especialistas coinciden se puede resolver encarando primero el problema de la desnutrición infantil, los países ricos del planeta, antiguas metrópolis agrupadas ahora en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, no aceptan su grado de responsabilidad en el empobrecimiento de la región. Para el continente olvidado sólo proponen que se dejen saquear mucho más, no importa que las imágenes de sus niños hambrientos y comidos por las moscas salgan reflejadas, de vez en cuando, en una prensa que muestra pero no condena.

LA ONU MANIATADA

No han faltad las resoluciones de la organización de Naciones Unidas para proclamar programas sobre derechos humanos y proteger a párvulos, infantes y jóvenes. Sin embargo, como otros tantos, los proyectos han quedado en letra muerta, pues la verdadera voluntad de acatar esos planes queda en muy pocos países. Baste señalar que Estados Unidos es uno los dos o tres países que no ha firmado la Convención de los Derechos del Niño. Por ello no asombra que allí, a pesar de dedicarse todos los años más de 500 millones de dólares en la industria de la guerra, las minorías negras, indígenas e inmigrantes, tengan muy pocos o ningún acceso a la educación, salud, vivienda u oportunidades adecuadas. Parte de esa realidad que los medios de comunicación callan, brotó cuando el año pasado ocurrió la catástrofe del huracán Katrina y el mundo vio que una buena parte de la población del país más rico del mundo, vive igual o peor que las naciones del llamado tercer mundo.

Otro mal que corroe a ese país a cuyos gobernantes no les interesa el futuro de la mayoría de sus jóvenes, es el de la violencia. Al fenómeno de las pandillas juveniles, se suma la que contienen los video-juegos, los cuales son calificados por no poca prensa como despreciables. Ejemplo de ellos son el llamado: Mate al ex presidente John F. Kennedy, y el no menos repugnante, La Caza de Inmigrantes, en el cual, niños y mayores realizan sus disparos virtuales contra los latinos que tratan de cruzar las fronteras.

Estados Unidos figura entre los primeros países del planeta donde la industria del sexo infantil tiene gran auge. También allí la pornografía por Internet es abrumadora. Y sobre todo, la utilización de niños y niñas en esa deleznable práctica. Baste señalar que la industria del sexo infantil produce ganancias entre 2000 y 3000 millones de dólares anuales.

Por su parte, Latinoamérica muestra, entre otros, el triste aval de más de 42 millones de analfabetos y otros 110 millones de semianalfabetos. Han sido numerosas las denuncias del tráfico de niños, de ese subcontinente hacia Estados Unidos y Europa con fines esclavistas, pornográficos y de quitarles órganos para realizar trasplantes. Ninguno de esos niños es cubano.

LA ISLA DE LA LIBERTAD, EL FARO

La UNICEF sostiene que el bloqueo estadounidense impuesto a Cuba desde hace más de 45 años, perjudica el derecho del Gobierno Revolucionario de proteger a los niños, los adolescentes, jóvenes y las familias. No obstante, las autoridades de la nación caribeña no se han quedado con los brazos cruzados. En el Día Internacional de la Infancia pueden exhibir al mundo impresionantes resultados a favor de la niñez.

Sólo el hecho de que la mortalidad infantil en el pequeño país es por debajo de seis por cada mil niños nacidos vivos, indica cuán importante son considerados. A la vista está el alto grado de escolarización, la accesibilidad y gratuidad de la Educación. En Cuba, los cuidados del niño comienzan desde antes de su nacimiento y continúan durante todo su desarrollo.

Por todo esto, cuando en su día, los niños del mundo oyen las promesas de migajas de gobernantes que ni siquiera se creen ellos mismos, los infantes cubanos son el paradigma que los padres quieren para sus hijos. Sabedores, que los niños son la esperanza del mundo.

Friday, May 26, 2006

CULTURALES

Por: Arnoldo Griñán

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, pensaba que el periodista debía ser un soldado de las causas justas, atento a los intereses de la Patria; y hay que recordar su concepto de Patria: la humanidad toda. Para él, la persona que tiene en la palabra su arma de combate, estará siempre dispuesto a servirla, y no será sólo un combatiente de la noticia, sino “creador del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador, el bravo sacerdote”.

Con ese faro como guía, De Mi para Ti trabaja, y te lleva sus opiniones sobre distintos temas. Hoy te hablará del inmenso caudal cultural que Cuba desarrolla.

Es cierto que, antes del triunfo del Primero de Enero de 1959, existieron en la seudo-república cubana; intelectuales que brillaron con luz propia y dejaron un valioso legado del quehacer cultural cubano. Sin embargo, aquello no fue, ni podía ser, masivo. El sistema imperante no propiciaba que del pueblo salieran muchos iluminados. Con un 90% de analfabetos y semianalfabetos era imposible.

EPOPEYA CULTURAL

Al llegar la Revolución de Fidel Castro al Poder, todo cambió. La inminente alfabetización y los siguientes programas de Educación Obrera y Campesina, se sumaron a las inmensas posibilidades que proporcionó la creación de numerosas escuelas. Muy significativa fue la iniciativa de convertir los cuarteles en escuelas. Fueron pasos de gigantes en un proyecto que catapultó a la pequeña isla hacia la realidad de hoy: uno de los países de América Latina con mejor indicador cultural.

Quizás los cubanos, por vivir en revolución, no se den cuenta de la magnitud de esa obra que construyen diariamente y que es ejemplo para el mundo. Sí, porque muy pocos países pueden exhibir que todo su pueblo tenga una escolaridad de noveno grado y que una gran cantidad de sus intelectuales sean reconocidos internacionalmente.

Por ejemplo: numerosas obras musicales e infinidad de intérpretes cubanos son admirados en los cinco continentes; no importa que esta manifestación cultural sea popular o de la mal llamada música culta. Para los cubanos no hay diferencia y con gran asiduidad se puede encontrar virtuosos intérpretes y compositores que practican ambas modalidades. Sin olvidar el jazz, que en la isla se cultiva desde antes que el legendario Chano Pozo incorporara con éxito, el tambor a ese género, en la orquesta de Dizi Gelepsi.

Los cubanos son exitosos en la práctica del jazz latino, donde han ganado numerosos premios. Los festivales de jazz, bajo la dirección del excepcional pianista y compositor, Chucho Valdés, asombran por sus extraordinarias organización y calidad, a todo el que concurre a los distintos espacios donde se desarrollan, ya sean sedes o subsedes.

La pintura y escultura en la Mayor de las Antillas, recorren todos los años numerosas y afamadas salas de exposición, donde son admiradas por su belleza y calidad. Junto a las obras de artistas formados antes del año 1959, como Menocal, Manuel, Lam y Portocarrero, entre otros, muestran su magnífico valer las de Kacho, Mendive, Fabelo, Antonio Ferrer y toda una pléyade de creadores que ya quisieran para sí muchos de los llamados países desarrollados.

Los filmes cubanos cobran cada año un mayor espacio en la cinematografía internacional. Los ya famosos Festivales del Nuevo Cine Latinoamericano, que periódicamente se celebran en la isla caribeña, son esperados con ansiedad por un público ávido y conocedor del buen cine, así como por concursantes para quienes ese certamen deviene inapreciable plaza para confrontar sus inquietudes profesionales.

Qué decir de la danza y la literatura cubanas. En sus distintas manifestaciones son expresiones del más alto nivel mundial. La masividad en ellas no está reñida con la calidad y así lo demuestran las opiniones de los más exigentes críticos del orbe. La cantidad de autores de buenas novelas, teatro, poesías, cuentos; escuelas de ballet, de distintos tipos de danzas y otros, es verdaderamente grandiosa. Qué decir de las cada vez más famosas Ferias del Libro que se desarrollan en numerosas ciudades cubanas con una aceptación de público, de todas las edades, que asombra a los visitantes de otros países.

Puede que alguien ponga en duda que un pequeño y pobre país del Tercer Mundo, bloqueado por el imperio más poderoso que haya existido en el mundo, del cual sólo lo separan 90 millas de mar, pueda haber logrado tan magníficos resultados en el campo de la cultura, en un período de tiempo tan corto. Pero eso sólo le puede ocurrir a quien no ha visitado Cuba.

Baste decir que en ese país, existen 2 canales de televisión de alcance nacional dedicados a la Educación y que sus programas comprenden desde clases de Primaria hasta Universitarias, así como calificados cursos de idiomas. También hay que señalar que toda la Educación en este país es gratis.

Entonces, con esas enormes posibilidades que les da su Gobierno Revolucionario, cómo no concebir que Cuba se acerque a la excelencia cultural. Su realidad demuestra que SI SE PUEDE.

Tuesday, May 23, 2006

BEISBOL

Por estos días, Cuba bulle de punta a cabo, debido a su pasatiempo favorito: la pelota. En el mundo deportivo, muy pocos dudan de que la isla antillana es una potencia de la disciplina de las bolas y los strike.

Hasta hace poco, los escépticos de afuera y de adentro de la ínsula no dudaban de la superioridad cubana en el béisbol amateur, donde una vez adueñada de los más importantes títulos, dígase, 3 juegos olímpicos, 25 campeonatos mundiales, numerosas copas intercontinentales, juegos panamericanos y centro caribeños, entre otros, le ha sido muy difícil a cualquier otro equipo del mundo, quitarle uno de esos campeonatos. Pero esas mismas personas ponían en duda que un equipo Cuba pudiera competir y ganar a los de las llamadas Grandes Ligas norteamericanas.

Claro que esas personas ignoran la tradicional calidad de la pelota cubana. Desconocen que a principios del siglo pasado, equipos de Grandes Ligas veían a Cuba a topar con los peloteros de la Mayor de las Antillas y ganaban y perdían. Incluso, la mayoría de las veces salían muy mal paradas.

Fueron notables las hazañas de Cristóbal Torriente (Strike) y José de la Caridad Méndez, (El Diamante Negro), quien con facilidad los dejaba sin hit ni carreras, y las de otros muchos quienes con sus aplastantes victorias hicieron que los jerarcas del beisbol rentado decidieran no continuar con esos viajes a Cuba debido al descrédito que recibían sus equipos al perder tan bochornosamente con los criollos.

UN NEGOCIO LUCRATIVO

Posteriormente, los scout o buscadores norteamericanos de talentos, iban año tras año a buscar peloteros cubanos para que engrosaran los equipos de Grandes Ligas o sus sucursales y dieran mayor brillantez a sus espectáculos. Allá fueron los Adolfo Luque, Conrado Marrero, Miguel Ángel (Mike) González, Regino Otero, Roberto Ortiz, y otros muchos, todos blancos, pues las llamadas Ligas Mayores no admitían negros. Jugadores excepcionales de la talla de Martín Dihigo, vieron pasar sus años de esplendor sin poder acceder a la, entonces, Meca del béisbol, por tener oscuro el color de su piel.

Un magnífico jugador negro norteamericano, Jacqui Robinson, tuvo que exponerse a las consecuencias del racismo imperante y soportar innumerables humillaciones para abrir el camino de los negros a las Grandes Ligas. Una vez rota la discriminación en esos campeonatos, los directores de equipos estadounidenses buscaron en los magníficos peloteros negros cubanos, el jugoso negocio de pagar poco por buena calidad. Jugadores como Orestes Miñoso, Luis Quián, Humberto Fernández, Edmundo Amorós y Antonio Tony Taylor, por sólo mencionar algunas estrellas negras cubanas, fueron a jugar a equipos como los Medias Blancas de Chicago, los Yanquee de Nueva York y los Dogers de Brooklin, entre otros, sin ganar lo que su calidad de pelotero exigía.

BEISBOL CUBANO ACTUAL

El primer clásico mundial de pelota desentrañó las incógnitas tejidas después del triunfo de la Revolución, cuando en Cuba se acabaron los certámenes del béisbol rentado. Los equipos representativos de las distintas regiones del mundo, asistieron a esa cita con jugadores, algunos en su mayoría, y otros en su totalidad, provenientes de las Grandes Ligas norteamericanas y asiáticas. La calidad era de primera línea.

En ese certamen mundialista, los cubanos obtuvieron el segundo lugar, en juegos verdaderamente memorables y en momentos, en que el equipo sufría una renovación y estaba formado por una mezcla de figuras jóvenes y de mayor experiencia. Allí ya no figuraban estrellas como Kindelán, Pacheco, Linares y otros muchos que constituyeron verdaderas leyendas del béisbol cubano de los últimos tiempos. No obstante, la calidad, la valentía y el amor por la camiseta que vestían, demostrados por los cubanos, despertaron gran admiración en los peloteros de Grandes Ligas, quienes no escatimaron elogios y admiración por los criollos.

Ahora que la etapa selectivas de la pelota cubana llega a su fin con un play off que es todo un clásico, entre los eternos rivales: Industriales y Santiago de Cuba, cada juego es de importancia capital. Surgen incontables mánagers, pues los cubanos analizan críticamente las estrategias y jugadas, tanto de su equipo favorito como del contrario. Sí, porque niños, jóvenes y viejos, mujeres y hombres, forman peñas en disímiles lugares, ya sea la casa, escuela, trabajo, así como en el parque, la bodega o la esquina, para discutir de pelota.

De todas formas, como siempre, el ganador del evento será ese pasatiempo al que no importa que algunos quieran quitarle brillo. Él se impone para beneplácito del mundo deportivo.

TRABAJADOR CUBANO

Amigo lector, estas dos palabras pudieran no decirte mucho, sin embargo, detrás de ellas hay tanta justicia, que de conocerse bien, lo que encierran sería el anhelo de millones de personas.

Sí, porque los hombres y mujeres que laboran en la isla mayor de las Antillas, gozan de privilegios que para la mayoría de sus homólogos en el mundo constituyen sueños.

Es verdad que en la Cuba anterior a 1959, los trabajadores tenían pocas posibilidades de conseguir empleo. Había muy pocas industrias y a pesar de la existencia de un movimiento obrero con larga tradición combativa, la guerra fría y el surgimiento y propagación del anticomunismo, así como la demagógica creación de una casta obrera a la que se le prohibía apoyar las demandas de otros trabajadores, le hicieron mucho daño a la necesaria unidad del proletariado cubano.

Cuando el tristemente célebre y falso dirigente obrero, Eusebio Mujal, con ayuda del gobierno anticomunista de Carlos Prío Socarrás y posteriormente del golpista Fulgencio Batista, se apoderó de la Central de Trabajadores de Cuba, CTC, el movimiento obrero del país cayó en una división que en nada le favorecía y que sólo se superó con el triunfo de la Revolución.

Este Primero de Mayo del 2006, los cubanos celebraron la fiesta de los trabajadores, como tienen acostumbrados al mundo, desde hace más de cuarenta y cinco años: multitudinariamente.

Sin embargo, para la reacción internacional y los apátridas de Miami, que no quieren ver la realidad de la ínsula, la efemérides sería una convocatoria más a la clase trabajadora que, según ellos, llena las plazas obligada por las bayonetas o los despidos.

Con el recuerdo de lo que ocurría en la Cuba de antes de 1959 y, sobre todo, en la etapa mujalista-batistiana, y en la realidad de la mayoría de los países del mundo, en especial, en Estados Unidos, donde ni siquiera se reconoce la fecha como Día de los Trabajadores, los falsos cubanólogos vierten cuanta mentira sea posible y no posible para enturbiar el brillo de la obra del proyecto social cubano.

Los turistas que visitan a la pequeña isla amenazada y bloqueada por el vecino gigante de siete leguas, quedan asombrados por el decidido apoyo del proletariado y del pueblo en general a su gobierno. Comprueban que, al llenar las calles y plazas, los cubanos no reclaman vindicaciones, por el contrario, enarbolan las banderas de la solidaridad con otros pueblos del mundo y reciben, con sano orgullo, las nuevas del trabajo de su Gobierno, por hacer avanzar al país hacia el futuro luminoso que se merece.

No se puede olvidar, por lamentable que sea, la lección que dejaron muchos países, gobiernos, partidos políticos, movimientos obreros y personalidades, que en otros tiempos enarbolaban las banderas del socialismo y el comunismo. Cuando se desmoronó el campo socialista europeo y sucedió lo que parecía imposible, la desaparición de la Unión Soviética, aquellos presuntos revolucionarios se precipitaron a considerar el fin de la historia y hacerle la cohorte al imperialismo.

No faltaron los falsos dirigentes, blandengues e incapaces de ser consecuentes con la misión que el proletariado había puesto en sus manos.
Unos acobardados por el duro enfrentamiento que debían asumir y otros comprados con el oro capitalista, cual modernos Judas Iscariote, vendieron las banderas del proletariado y trataron de convencer a los cubanos que lo mejor era rendirse a Imperio que surgía, antes que enfrentarlo, pues sin la ayuda de la URSS, insistían, nada se podría hacer en el mundo unipolar que se avecinaba.

Así, sobre el pequeño archipiélago antillano, sin éste proponérselo, con su valiente y heroica intransigencia, caían las banderas del socialismo. Ellos no cambiaban el nombre de su Partido: Comunista de Cuba, ni abandonaban su proyecto social, el socialismo. A pesar del doble bloqueo: el del imperialismo al que se sumaba el de los otrora países socialista del este europeo que sin pudor y con saña querían ver destruida a la Revolución Cubana y así justificadas sus cobardías, la Isla de la Libertad resistió estoicamente tres lustros de lo que llamó Período Especial.

¡Qué lección la de ese pueblo! Poco a poco, con el liderazgo de un Fidel de talla mundial y un Partido de gran prestigio, a quienes sigue un pueblo forjado en la lucha anticolonial y antiimperialista, para el que no existen dificultades insalvables, Cuba ha ido saliendo adelante.

Sus trabajadores saben que tienen una misión histórica, demostrar que el Socialismo no sólo es posible, sino que es la única solución posible que se avizora para poder salvar al mundo de su autodestrucción. Que se puede tomar el cielo por asalto y que un mundo mejor es posible.

En momentos en que los cantos de sirenas del neoliberalismo ya no engañan y el imperialismo yanqui da zarpazos a diestra y siniestra, cual fiera moribunda, su sepulturero, los trabajadores se disponen a cavarle la tumba.

Los cubanos han mostrado el camino. Los obreros, campesinos y profesionales del mundo deben seguir el ejemplo. Nada tienen que perder.

Thursday, May 18, 2006

¿DÓNDE ESTÁ LA JUSTICIA?


Por Arnoldo Griñán Bravo

El 12 de septiembre de 1998, hace ya mucho más de 7 años, El Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos, (FBI), secuestró en Miami a 5 jóvenes cubanos, y sin que mediaran contactos con familiares, ni abogados, fueron encarcelados por 17 meses, privados de los derechos más esenciales. ¿Por qué tan cruel procedimiento?

Cuando al fin se les celebró juicio, bajo la acusación de espías, se cometieron un sin número de violaciones legales, tan flagrantes que, toda persona que conozca lo allí ocurrido quedará escandalizada y se preguntará: ¿Dónde está la justicia estadounidense?

Aquellos 5 cubanos son: Gerardo Hernández Nordelo, licenciado en Relaciones Políticas Internacionales y destacado Caricaturista; Ramón Labañino Salazar, graduado con Diploma de Oro en la carrera de Licenciatura en Economía; Fernando González Llort, graduado con Diploma de Oro en Relaciones Políticas Internacionales; René González Sehwerent, piloto e instructor de vuelo, y Antonio Guerrero Rodríguez, ingeniero en Construcción de Aeropuertos y poeta.

Dolida por su fracaso ante el caso del niño Elían González, a quien pretendieron seducir con juguetes y regalos, y que la solidaridad internacional, incluida la del pueblo norteamericano, logró que fuera devuelto a su padre, la mafia miamense desarrolló una fiera campaña mediática contra aquellos jóvenes cubanos.

EL JUICIO: OTRO ESCÁNDALO

A las violaciones cometidas con la injustificada detención de los 5 jóvenes patriotas y su encarcelación en celdas inhumanas conocidas como el hueco, privados de comunicación con la población penal, casi ninguna con sus abogados y sin acceso a la evidencia presentada en su contra, se sumó la celebración del juicio en la ciudad de Miami, donde los abogados demostraron que no existía ninguna garantía de imparcialidad. Baste señalar el gran clima de hostilidad dejado por el caso del niño Elían, los numerosos elementos de presión ejercidos por los apátridas miamenses, como la filmación de las patentes de los automóviles de los miembros del Jurado y la componenda entre la Fiscalía y la ultraderecha cubano-norteamericana de la ciudad que se confabularon e hicieron todo lo posible, fuera legal o no, para desacreditar a los procesados.

El Nuevo Herald, en su edición del 2 de diciembre del 2000 publicó que el miedo a una reacción violenta por parte del llamado exilio cubano llevó a muchos potenciales candidatos a Jurado a pedir a la jueza federal Joan Lenard, quien llevó el caso y es un peón de la ultraderecha miamense, a que los excusara de cumplimentar su deber cívico.

Después de 6 meses de juicio, el parcializado Jurado declaró culpable de todos los cargos imputados a los 5 acusados, a pesar de que la Fiscalía no pudo presentar ningún documento que sustentara su acusación. Sólo unas pocas horas necesitó para deliberar.

Entre las numerosas violaciones que se produjeron en aquel veredicto, se pueden señalar: las amenazas de la Fiscalía a los testigos presentados por la Defensa, sin que la jueza prohibiera tan deleznable proceder. La entrega de documentos seleccionados a la mafia anticubana para que desprestigiara a los acusados; la violación de los derechos elementales de los acusados y de la Quinta Enmienda de la Constitución norteamericana, así como la violación del Derecho Internacional y el estadounidense al inculpar a Gerardo en un hecho al cual no estaba vinculado.

¡INOCENTES!

Las acusaciones de la Fiscalía fueron todas desbaratadas por los abogados de la Defensa de los 5 patriotas cubanos. Fue fehacientemente documentado que ellos no eran un peligro para la sociedad americana, ni causaron ningún daño a objetivos civiles o militares estadounidenses. Los testimonios de altos oficiales del FBI y del comando Sur, entre otros, reconocieron sin lugar a dudas, que los acusados no habían cometido espionaje ante los Estados Unidos.

Lo que sí quedó claramente demostrado en ese juicio, fue que las actividades terroristas de los apátridas contra Cuba, y la tolerancia de las autoridades estadounidenses, no sólo han afectado al pueblo cubano, sino también al norteamericano y a otros 10 países de América Latina y Europa. Esos mismos actos terroristas constan en documentos oficiales norteamericanos y han sido reflejados en la prensa y otros medios de la llamada República bananera de Miami. Son también de conocimiento de las distintas agencias de inteligencia norteamericanas que, se supone, combaten el terrorismo.

EL MUNDO DENUNCIA

El 27 de mayo del 2005, el Grupo de Trabajo Sobre Detenciones Arbitrarias, de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, después de evaluar los argumentos cubanos y los proporcionados por Washington, declaró arbitraria la detención de los 5 cubanos, producto de las violaciones y arbitrariedades que se cometieron, las severas sentencias de que han sido víctimas, como consecuencias de no tener un juicio justo, como exige la ley norteamericana.

Esa declaración de la ONU confirmó los argumentos esenciales expuestos por los abogados de la Defensa presentados al Onceno Circuito de Atlanta. Tres jueces de esa instancia, reunidos para examinar la apelación cubana, dijeron que las condenas no existían; que, debido a las irregularidades cometidas en las vistas, ningún veredicto contra ellos vale.

A pesar de esa decisión de carácter obligatorio, los cinco cubanos permanecen secuestrados en cárceles de máxima seguridad. Nunca como ahora se ha visto tan nítidamente la doble moral de la Casa Blanca en lo relacionado con el terrorismo. La apelación inédita del Gobierno al veredicto de la Corte se hizo para alargar el tiempo y dilatar la libertad de Los Cinco, como el mundo ha bautizado a aquellos patriotas.

Ahora, son todos los jueces de la Corte de Atlanta quienes están examinando el juicio. Tanto ellos como el resto del mundo saben que esos jóvenes están secuestrados y quiénes son los secuestradores. También conocen que, por orden de la Casa Blanca se están violando tanto la Carta Magna y las leyes como los procedimientos carcelarios estadounidenses.

Esa situación debe cesar y en ello mucho tendrá que ver la solidaridad mundial. No se puede permanecer impasible, mientras tamaña injusticia se realiza impunemente. Hay que hacer oír las voces de los pueblos en reclamo de justicia. Entre ellas debe estar la tuya. Denunciemos esa arbitrariedad en el seno de la familia, en el barrio, y, sobre todo, escribámosle al representante de la justicia norteamericana: Alberto González, fiscal general de Estados Unidos, cuya dirección es: U.S. Departament of Justice, 950 Pennsilvania Avenue N:W: Washington DC 20530. Fax 202.307.6777.

El reclamo de nuestras voces no los dejará dormir y puede abrir las tenebrosas cárceles que encierran a los Cinco Héroes cubanos. ¡Hagámoslo ya!

Wednesday, May 17, 2006

M E N T I R O S O S

Por: Arnoldo Griñán

El neoliberalismo ha hundido a la profesión de Periodismo en un abismo de descrédito. El muy idealizado Cuarto Poder y la sacrosanta libertad de prensa, han sido relegados a tristes instrumentos de dominación que el imperialismo esgrime para desacreditar a líderes y movimientos revolucionarios, manipular opiniones, acallar sus desmanes, hacer que las mentiras parezcan verdades y mantener semidormidos a la opinión pública internacional y a los pueblos.

La revista FORBES es un ejemplo de lo antes aseverado. Destinada a millonarios e inversionistas hombres de negocios, así como a ilusos que ven en sus páginas un mundo idílico, de riquezas y de poder económico al cual, ilusoriamente el lector sueña entrar, la publicación deviene vocera de la ideología ultraderechista del gobierno estadounidense y muy ligada a la familia del presidente George Walter Bush.

Por esas realidades, no sorprende que Malcom Steve Forbes, presidente del consorcio homónimo, haya aspirado en dos ocasiones a la presidencia del país por el Partido Republicano, ni que en el mandato de Ronal Reagan y Bush padre, presidiera las oficinas encargadas de las transmisiones de Radio Europa Libre y Radio Libertad, dirigidas a confundir, a los pueblos soviéticos y del campo socialista europeo.

Con tan nefasta experiencia, Forbes participó en la decisión de la creación de las mal llamadas Radio y Televisión Martí y comenzó a difundir la mentira de una supuesta fortuna del presidente cubano, Fidel Castro. Basándose en suposiciones, aseguró que el líder cubano recibía para su provecho personal el 10% de los ingresos del Producto Interno Bruto del país. Tal absurdo, que ningún revolucionario del mundo cree, es un insulto a Cuba y a la inteligencia e integralidad de los cubanos, así como a su valentía ética y política.

Claro que Forbes, ferviente defensor de la guerra norteamericana contra Iraq y de las posiciones más retrógadas de la camarilla gobernante estadounidense, sabe que la supuesta fortuna de Fidel es una falacia fabricada para restarle prestigio al Presidente cubano y buscar un pretexto para agredir a la Revolución.

Le hace un favor a su gran amiga, la familia Bush, tan ligada a la mafia miamense, desde los primeros tiempos del triunfo revolucionario, cuando Bush padre, como oficial de la CIA, reclutaba apátridas de la calaña de Orlando Bosh, Luis Posada Carriles, Mas Canosa, Alberto y José Hernández y otros muchos representativos de esa fauna criminal.

A pesar de la protesta de la Oficina de Intereses de Cuba en Estados Unidos, por esa burda mentira y de su exigencia a que fuera desmentida por infundada, la revista FORBES puso oídos sordos al reclamo y continuó con sus groseras calumnias, mientras callaba los numerosos intentos de atentados y otras acciones terroristas urdidos por los apátridas, la CIA y la casi totalidad de las administraciones norteamericanas, desde el triunfo de la Revolución en 1959, hasta el presente.

La grotesca infamia urdida por la Casa Blanca y la CIA, y publicada por FORBES, se enmarca en la política anticubana de la administración Bush que ha acusado al pequeño país antillano de poseer armas químicas y biológicas, así como de pretender el arma atómica cuando con la ayuda soviética, construía una termoeléctrica en el centro del país. Cuánta mentira. Hasta el propio ex presidente estadounidense, James Carter, durante su visita a la isla, comprobó la infamia de las aseveraciones de los personeros de la Casa Blanca, y así se lo hizo saber al mundo.

Si la revista estadounidense buscara la verdad, podría informar que Fidel Castro no tiene ningún apego a cosa material, y que ya desde los días del triunfo del Primero de Enero, entregó a los campesinos y obreros las miles de hectáreas heredadas de su padre y que constituían la fortuna de la familia.

También podría publicar que en 1991, Fidel entregó al pueblo, miles de objetos de gran valor que había recibido como regalo de personalidades de numerosos países, entre ellos, mil monedas de oro de gran valor metálico y numismático.

Si se apegara a la verdad, la revista FORBES podría publicar que Fidel es un dirigente millonario en ideas y valores morales, que ha modelado un país rico en capital humano; querido por su pueblo que vive orgulloso de su líder. Que es un dirigente que ha sabido inculcar en el Gobierno una política anticorrupción con la cual es consecuente desde que empuñara las armas contra los políticos corruptos del país, a los cuales Washington amamantaba y luego ofreció refugio seguro cuando triunfó la Revolución de Fidel.

Igualmente podría informar a los estadounidenses y al mundo que los doce mil trabajadores del Polo Científico Cubano, ese que ella dice sin prueba alguna, que ayuda al enriquecimiento de Fidel, están indignados con las mentiras publicadas, porque ellos saben a donde va a parar el producto de su trabajo, y conocen que las ganancias que ocasionan sus esfuerzos se revierten en el pueblo, el cual recibe gratuitamente las vacunas que, por sólo mencionar un ejemplo, mantienen a Cuba entre los países de más baja mortalidad infantil en el mundo, por debajo de 6 por mil nacidos vivos. Esos trabajadores también conocen que sus descubrimientos contribuyen a salvar vidas en numerosos países pobres, del llamado Tercer Mundo.

FORBES debiera decir a sus lectores que en Cuba ningún funcionario puede tener cuenta bancaria en el exterior pues el Banco Nacional controla todas las divisas del país, las cuales se dedican a la Educación, Cultura, Seguridad Interna, Control de Catástrofe, Política Exterior, Desarrollo del país, Defensa y Solidaridad con otros pueblos del mundo, entre otros.

Pero a la revista FORBES no le interesa que esas verdades se conozcan. Ella forma parte de las pretensiones hegemónica de la camarilla gobernante en Estados Unidos y las ignora, mientras fabrica mentiras y oculta que el gobernante a quien trata de denigrar, ha propiciado que 140,000 enfermos latinoamericanos y caribeños hayan sido atendidos gratuitamente en los hospitales cubanos. Que ese pequeño país se ha convertido, a pesar del férreo bloqueo norteamericano que data de más de 40 años, en una potencia médica, oftalmológica y en la genética, capaz de enviar miles de galenos a cualquier parte del mundo a salvar vidas. Y que la isla antillana beca a miles de estudiantes pobres de numerosos países, incluido de Estados Unidos.

Con groseras calumnias, el consorcio publicitario FORBES, con la fuerza que le dan sus 1 800 millones de dólares, desde 1998 ha desatado una campaña dirigida a minar y mellar el brillo que para millones de personas representa el proyecto social cubano, impulsado por Fidel y el Partido Comunista de Cuba.

Cuando en 1998 Fidel se reunió con 32 editores norteamericanos, denunció las mentiras de la revista, sin embargo, esos medios, respondiendo a la política de la Casa Blanca, no publicaron las verdades dichas por el mandatario cubano.

Nuevamente este año FORBES va por el camino de los embustes contra Cuba. Sin fundamento, fuentes fidedignas ni comprobación objetiva, la publicación no tiene recato en afirmar que Fidel posee una fortuna personal de 900 millones de dólares y que entre sus posesiones se encuentran el Palacio de las Convenciones y la Corporación CIMEQ.

Tanta patraña recibió una contundente respuesta del Comandante en Jefe cubano, quien sin necesidad de defenderse, porque ante esas calumnias lo defiende la obra de su vida, convocó a una Mesa Redonda Extraordinaria y ante la prensa, personalidades del país y extranjeras, desenmascaró, tanto al ultraderechista Malcom Steve Forbes y su revista, como a la ladrona y corrupta administración norteamericana y denunció el sustancioso negocio que esa camarilla tiene con la guerra en Iraq, sin importarle las muertes de estadounidenses e iraquíes que ocasiona, ni el multimillonario costo que ocasiona al contribuyente norteamericano.

El presidente cubano emplazó a la mentirosa revista, al gobierno estadounidense con sus decenas de agencias de inteligencia y a los bancos internacionales, a que comprueben que él no tiene ninguna cuenta bancaria en el exterior e incluso prometió que si aparecía alguna, él dejaría sus responsabilidades en el Gobierno y la Revolución.

Esa valentía política, seguridad en un quehacer honesto y limpia trayectoria han puesto al desnudo, una vez más, la naturaleza hipócrita, mentirosa y corrupta del imperio.

Por su parte, el pueblo cubano, indignado por la afrenta, ha manifestado su confianza y apoyo al ejemplar líder; ha expresado que no cree en las mentiras imperiales y por el contrario dan muestra de gran unidad y de seguridad en el camino que se han trazado.

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