Saturday, January 27, 2007

ELLOS VOLVERÁN

Por: Arnoldo Griñán

Han pasado más de 8 años, de aquel patético 12 de septiembre de 1998, cuando cinco cubanos luchadores contra el terrorismo, fueron encarcelados injustamente por el imperio. Ese día la Justicia norteamericana se llenó de lodo, algo a lo que nos tiene acostumbrado.

A la detención arbitraria, le siguió un juicio parcializado, sin garantías para los reos y presionado por la Mafia que impera en Miami, la ciudad donde se celebró la patraña. Todo en contra de los cubanos. No olvidar que ellos fueron a juicio durante la histeria que levantó allí el caso del niño Elían González, secuestrado por los apátridas que viven en esa urbe.

En el 2005 parecía que se impondría la verdadera justicia para Los Cinco, como son conocidos Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, René González y Fernando González. En mayo de ese año, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias concluyó en sus consideraciones que la prisión de esos combatientes era arbitraria e ilegal.

Dos meses después, el 9 de agosto, el panel de tres jueces que había escuchado los argumentos orales de la Defensa, el 10 de marzo del 2004, tras tomarse todo el tiempo que estimaron conveniente para analizar y valorar el cúmulo de evidencias presentadas, falló a favor de la realización de un nuevo juicio fuera de Miami y revocó las cinco sentencias, por considerar que el proceso careció de garantías legales y se había efectuado en un lugar cuya hostilidad hacia Cuba es manifiesta.

Sin embargo, el 9 de agosto del 2006, el pleno revocó la decisión anterior. Los abogados de Los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio solicitaron a la Corte que considere los otros nueve temas que están en apelación, entre ellos: falta de evidencias para los cargos sustanciales en contra de los acusados; el uso inapropiado de la Ley de Protección de la Información Clasificada (CIPA), y la negación de acceso a la misma a los abogados de la defensa.


LA JUSTICIA PARCIALIZADA

Cualquier otro tribunal de Miami hubiera desestimado el caso solamente sobre la base de las numerosas violaciones cometidas contra Los Cinco. Pero en Estados Unidos, la Justicia no sólo es ciega, sino sorda y plegada al Gobierno de Bush.

Mientras, los cubanos y el resto del mundo no se doblegan ante la venganza de la mafia cubano-norteamericana de Miami y la Casa Blanca, que no admiten la ejemplar resistencia de la Isla. Ya existen cerca de 300 comités de Solidaridad con los Cinco, diseminados a su vez en unos 90 países.

Dos jornadas mundiales de solidaridad reclamaron en el 2006 la liberación de Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando. La primera fue en el mes de septiembre y la segunda en diciembre. Ellas contemplaron marchas masivas en Washington y Madrid. Se enviaron miles de cartas al Fiscal General de los Estados Unidos; al Buró de Prisiones, a las cárceles donde se encuentran esos héroes para que se respeten sus derechos y los de sus familiares.

También se publicaron libros, se promovió un concurso internacional infantil y se hicieron numerosos conversatorios y conciertos, entre otros.

Premios Nobel, personalidades de los más diversos confines del planeta, líderes religiosos de distintas denominaciones, grupos parlamentarios de Europa y América Latina y los mecanismos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se pronunciaron a favor de la liberación de los luchadores antiterroristas cubanos.

En Estados Unidos, donde la reacción lo ha hecho todo para que el pueblo desconozca quiénes son Los cinco y el por qué de su lucha; y donde la casa Blanca utiliza el doble rasero en torno al tema, la verdad se abre paso y cada vez son más los que abogan por la causa de esos Héroes.

Nuevamente, dentro de pocas semanas, organizaciones norteamericanas marcharán por distintas ciudades para dar a conocer lo que los medios callan: que Los Cinco son inocentes y están presos por defender del terrorismo a Cuba y a los propios estadounidenses.

Por su parte, los cubanos no descansan por denunciar la injusticia, seguros que junto con la solidaridad internacional vendrá un rabo de nube que, como dijera el poeta, barrerá con todo lo malo que se ha hecho en ese juicio y los traerá a casa.

ELLOS VOLVERÁN

Por: Arnoldo Griñán

Han pasado más de 8 años, de aquel patético 12 de septiembre de 1998, cuando cinco cubanos luchadores contra el terrorismo, fueron encarcelados injustamente por el imperio. Ese día la Justicia norteamericana se llenó de lodo, algo a lo que nos tiene acostumbrado.

A la detención arbitraria, le siguió un juicio parcializado, sin garantías para los reos y presionado por la Mafia que impera en Miami, la ciudad donde se celebró la patraña. Todo en contra de los cubanos. No olvidar que ellos fueron a juicio durante la histeria que levantó allí el caso del niño Elían González, secuestrado por los apátridas que viven en esa urbe.

En el 2005 parecía que se impondría la verdadera justicia para Los Cinco, como son conocidos Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, René González y Fernando González. En mayo de ese año, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias concluyó en sus consideraciones que la prisión de esos combatientes era arbitraria e ilegal.

Dos meses después, el 9 de agosto, el panel de tres jueces que había escuchado los argumentos orales de la Defensa, el 10 de marzo del 2004, tras tomarse todo el tiempo que estimaron conveniente para analizar y valorar el cúmulo de evidencias presentadas, falló a favor de la realización de un nuevo juicio fuera de Miami y revocó las cinco sentencias, por considerar que el proceso careció de garantías legales y se había efectuado en un lugar cuya hostilidad hacia Cuba es manifiesta.

Sin embargo, el 9 de agosto del 2006, el pleno revocó la decisión anterior. Los abogados de Los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio solicitaron a la Corte que considere los otros nueve temas que están en apelación, entre ellos: falta de evidencias para los cargos sustanciales en contra de los acusados; el uso inapropiado de la Ley de Protección de la Información Clasificada (CIPA), y la negación de acceso a la misma a los abogados de la defensa.

LA JUSTICIA PARCIALIZADA

Cualquier otro tribunal de Miami hubiera desestimado el caso solamente sobre la base de las numerosas violaciones cometidas contra Los Cinco. Pero en Estados Unidos, la Justicia no sólo es ciega, sino sorda y plegada al Gobierno de Bush.

Mientras, los cubanos y el resto del mundo no se doblegan ante la venganza de la mafia cubano-norteamericana de Miami y la Casa Blanca, que no admiten la ejemplar resistencia de la Isla. Ya existen cerca de 300 comités de Solidaridad con los Cinco, diseminados a su vez en unos 90 países.

Dos jornadas mundiales de solidaridad reclamaron en el 2006 la liberación de Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando. La primera fue en el mes de septiembre y la segunda en diciembre. Ellas contemplaron marchas masivas en Washington y Madrid. Se enviaron miles de cartas al Fiscal General de los Estados Unidos; al Buró de Prisiones, a las cárceles donde se encuentran esos héroes para que se respeten sus derechos y los de sus familiares.

También se publicaron libros, se promovió un concurso internacional infantil y se hicieron numerosos conversatorios y conciertos, entre otros.

Premios Nobel, personalidades de los más diversos confines del planeta, líderes religiosos de distintas denominaciones, grupos parlamentarios de Europa y América Latina y los mecanismos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se pronunciaron a favor de la liberación de los luchadores antiterroristas cubanos.

En Estados Unidos, donde la reacción lo ha hecho todo para que el pueblo desconozca quiénes son Los cinco y el por qué de su lucha; y donde la casa Blanca utiliza el doble rasero en torno al tema, la verdad se abre paso y cada vez son más los que abogan por la causa de esos Héroes.

Nuevamente, dentro de pocas semanas, organizaciones norteamericanas marcharán por distintas ciudades para dar a conocer lo que los medios callan: que Los Cinco son inocentes y están presos por defender del terrorismo a Cuba y a los propios estadounidenses.

Por su parte, los cubanos no descansan por denunciar la injusticia, seguros que junto con la solidaridad internacional vendrá un rabo de nube que, como dijera el poeta, barrerá con todo lo malo que se ha hecho en ese juicio y los traerá a casa.

Monday, January 22, 2007

¿QUO VADIS, MISTER BUSH?

Por Arnoldo Griñán

Estados Unidos se ha caracterizado por tener administraciones prepotentes y muy propensas a engañar a sus propios ciudadanos, así como a la opinión pública internacional. El actual equipo gobernante de ese país lleva esas cualidades en grados superlativos.

Para contestar la pregunta que titula este comentario diremos que el Señor Bush encamina sus pasos hacia un conflicto mundial y un desastre ambiental de incalculables consecuencias.

Parecería que estas aseveraciones son grandilocuentes y quizás un poco alarmistas, pero por desgracia, si se analiza el quehacer de la Casa Blanca y, fíjese que no digo del pueblo estadounidense, la realidad así lo corrobora

Cada cierto tiempo, el stablishment cambia el nombre de su doctrina de dominación mundial. Sólo recordemos que bajo la presidencia de Ronald Reagan, la estrategia era contra lo que llamó Imperio del mal. El presidente Clinton amplió esa categoría a Estados terroristas y cuando George Walker Bush asumió el poder, acuñó los términos Eje del mal, Intervención humanitaria y Guerra contra el terrorismo.

La política ha sido, perseguir los intereses económicos de los sectores dominantes en los países tercermundistas y acompañarlos con una retórica que no convence a nadie, sobre su excepcional dedicación a los más altos valores. Sin embargo, la Ley Patriótica sancionada por el Congreso bipartidista echó por tierra sus históricamente proclamas de igualdad, libertad y democracia.

Con un vistazo a la estrategia de la camarilla Bush podemos apreciar que nos quieren hacer ver que germina un futuro brillante en el Gran Medio Oriente, llevado de la mano de Washington y al que todo el mundo debe apoyar pues, como él dijera, “o se está con nosotros o contra nosotros”.

Con unas pocas palabras, la Casa Blanca igualó a la banda Al Qaeda y otras redes criminales, con los movimientos clásicos de resistencia anticoloniales y regímenes laicos. Un error que en sólo un lustro ha llevado a la muerte a un número incalculable de personas en varios conflictos o guerras, que Bush admitió pueden llegar a sesenta. Afganistán, Iraq, Palestina, Líbano y Somalia son ejemplos de esa errónea y peligrosa apreciación del hegemonismo norteamericano.

Recordemos que en Afganistán, Estados Unidos apoyó el crecimiento del extremismo religioso al llevar allí a 30 mil mujaidines del mundo entero en los años 80. Ellos libraron una cruenta guerra contra los soviéticos y luego fueron abandonados, una vez logrados sus propósitos.

Por ello no es casual que cinco años después de ser despojados del Poder por la intervención anglo-norteamericana, los talibanes están de vuelta en Afganistán. A pesar de la ocupación de las fuerzas de la OTAN, el caos perdura; se reavivó el tráfico de drogas y los señores de la guerra reinan en el territorio con excepción de la capital, Kabul.

En Iraq, Washington no puede hacer prácticamente nada. Lo han probado todo, incluso la división y enfrentamiento entre chiítas y sunnitas, pero todo infructuosamente. En ese país los muertos civiles promedian más de mil quinientos mensuales, mientras la cifra oficial de los norteamericanos caídos en esa guerra sobrepasa los 3 mil.

OTROS PASOS HACIA LA CATÁSTROFE

Como parte de su estrategia para el Medio Oriente, Washington alimenta los apetitos expansionistas de Tel Aviv. Los medios occidentales callan esa otra guerra de exterminio que Israel desarrolla desde hace décadas, contra los palestinos y que pretende llevar a otras naciones como Líbano, Siria e Irán.

La desestabilización del Cuerno Africano y la intervención de las fuerzas del Pentágono en el sur de Somalia, precisamente donde, en 1993 sufrieron fuertes bajas, muestran la triste realidad de que la prepotente fiera, herida por sus fracasos en los países donde últimamente ha metido sus garras, con cada vez mayores problemas económicos y con el abandono de muchos de sus antiguos compañeros de aventuras, quizás apuesta por un nuevo conflicto mundial que hipotéticamente lo saque de apuros.

¿Por qué desplaza dos portaaviones, numerosos unidades navales y escuadrones aéreos en la volátil región del Golfo Pérsico? ¿Para qué comenzó a enviar otros 21 500 uniformados a Iraq, si casi todos los analistas de esa guerra aseguran que la medida no cambiará allí la situación y sólo acarreará más lágrimas a los dos pueblos?

Por si todo esto fuera poco, la administración Bush no acepta la jurisdicción del Tribunal ni la Corte Internacional de La Haya; no firma ni cumple con los Protocolos de Kyoto; pretende ser el gendarme del mundo y no deja que la ONU lidere las crisis internacionales. También ignora las medidas diplomáticas de Naciones Unidas, así como las económicas, antes que las militares.

Qué decir de sus pretensiones de perpetuar ese anacrónico poder de veto en el Consejo de Seguridad, el cual utiliza para defender las causas más injustas, incluso, cuando los centros de poder no están de acuerdo. También es alarmante el progresivo aumento de los gastos militares y la disminución del acceso de los estadounidenses a la salud, la educación, la energía renovable mientras se incrementa la pobreza en el pueblo.

En fin, la impotencia de la superpotencia sumida en el abuso de poder despeja el quo vadis de la administración. Camina hacia la Tercera Guerra Mundial. Sólo el pueblo, una vez que se despoje del miedo, podrá sacudirse esa camarilla que lo conduce al holocausto. ¡Ojalá sea más temprano que tarde!

De mi para t

Este Blog está dirigido a todos los que quieran conocer a Cuba y cómo su pueblo trabaja por labrarse un futuro digno y solidario en el concierto de naciones. También conocerás cómo piensan, no sólo sobre su país, sino del acontecer internacional, pues lejos de lo que se propaga malintencionadamente, los cubanos si están bien informados.
El Editor.

Saturday, January 13, 2007

ALBA DE AMÉRICA
Por: Arnoldo Griñán

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, sentenció que el Siglo XXI es el de los pueblos latinoamericanos; el de romper las cadenas del Imperio. Los hechos hacen realidad esa aseveración.

Las pretensiones imperiales de neocolonizar a su antiguo traspatio mediante ese engendro denominado Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), han quedado relegadas a los intentos, cada vez más difíciles, de realizar pequeños o bilaterales convenios con algunos de sus acólitos de la región. Mientras, los pueblos los rechazan categóricamente.

No son pocos los analistas que consideran que en el Cono Sur americano, Estados Unidos ha perdido su nefasta influencia y sólo le quedan como aliados incondicionales: Colombia y Perú, aunque este último, a mediano plazo dejará de orbitar alrededor de Washington. Su actual presidente, Alan García, no tiene un programa objetivo para sacar a su país de la pobreza que lo agobia.

Por el contrario, la Alianza Bolivariana de las Américas, impulsada por Venezuela, gana creciente apoyo, pues sus lineamientos abren una verdadera perspectiva de prosperidad para los países que se les unen.

Los acuerdos concertados entre Venezuela, Cuba y Bolivia en muy importantes áreas económicas y sociales han beneficiado de una u otra forma a otras naciones del subcontinente, incluso a Chile, otrora bastión del neoliberalismo.

Precisamente, en ese último país, bajo las botas del dictador Augusto Pinochet, el imperialismo puso en prácticas recetas neoliberales que beneficiaron a un tercio de la población y sumió en la mayor pobreza a los otros dos tercios, despojándolos de antiguos logros en la educación, la salud, el trabajo y los derechos humanos, entre otros.

El ascenso al poder del nuevo gobierno socialista en Chile, da un respiro al país, aunque aún le es muy difícil romper las ataduras que el pinochetismo y los posteriores tibios gobiernos sembraron en la patria de Bernardo O´Higgins. Mucha voluntad y combatividad de ese pueblo serán necesarias para que pueda salir de la dependencia estadounidense. Por lo pronto, su acercamiento a las corrientes integracionistas sudamericanas abre un camino esperanzador hacia los sueños del inolvidable Salvador Allende.

LATINOAMÉRICA SE REENCUENTRA

Otros recientes triunfos electorales devienen golpes demoledores para las pretensiones de dominio imperiales en Latinoamérica. Las reelecciones de Luiz Inacio Lula Dasilva, en Brasil y Hugo Chávez Frías, en Venezuela demostraron que Washington ya no domina abiertamente en el subcontinente.

También ha sido muy alentador el acceso del nacionalista Rafael Correa a la presidencia de Ecuador y el del ex guerrillero Daniel Ortega Saavedra, a la primera magistratura de Nicaragua. Esta vez de nada valieron la presencia y amenazas del embajador yanqui y los personeros del Departamento de Estado. Después de 16 años de gobiernos neoliberales que convirtieron al país en el segundo más pobre de América, los nicaragüenses esta vez, votaron por los sandinistas.

Entre las primeras decisiones del nuevo gobierno centroamericano se encuentran la restitución de las completas relaciones políticas y comerciales entre Nicaragua y Cuba; así como, la inclusión del estratégico país en la pujante ALBA. Todo esto conforma un mensaje fuerte y claro para el vecino del norte: nuevos aires de soberanía han llegado a la patria de Augusto César Sandino.

Sí, es cierto que en este Siglo se está produciendo el proceso irreversible del despertar de los pueblos latinoamericanos. Los sueños de Bolívar, Martí, Ché y Fidel, se hacen realidad y nadie los puede parar.

Sunday, January 07, 2007

AQUEL 8 DE ENERO

Por: Arnoldo Griñán

A fines de 1958, el régimen de Fulgencio Batista se tambaleaba. Estados Unidos, temeroso de esa fuerza nueva que representaban los rebeldes de la Sierra Maestra, comandados por el doctor Fidel Castro, le comunicó al dictador que debía dejar el Poder, en manos de una junta cívico-militar, con la cual mantener el status quo en la Isla antillana.

Ante el avance incontenible de los revolucionarios, que tomaban diariamente nuevos poblados y ciudades, el fraudulento mandatario preparó cuidadosamente su huida al exterior, en complicidad con el general Eulogio Cantillo, jefe del Ejército en Oriente y quien así traicionaba la palabra empeñada con Fidel Castro, en entrevista celebrada unos días antes de aquellas navidades.

En ese encuentro, el Jefe del Movimiento 26 de Julio había exigido tres condiciones para concluir la guerra: 1) No habría golpe de Estado; 2) Batista, los demás criminales de guerra y los personeros del régimen, enriquecidos con el dinero del pueblo, serían juzgados, y 3) No se permitiría la intromisión de la embajada norteamericana. Cantillo estuvo de acuerdo, pero no cumplió con el pacto.

En la madrugada del Primero de Enero de 1959, el tirano y sus principales colaboradores huyeron llevándose casi todas las reservas monetarias del país. La noticia corrió como pólvora y el pueblo rápidamente desbordó las calles, tomó las estaciones de policía y liberó a los revolucionarios presos.

Por su parte, los trabajadores cumplían con el llamado a la huelga general lanzado por Fidel mientras las columnas del Che y Camilo se dirigían a la Capital de los cubanos para liberar en su paso a la ciudad de Matanzas y tomar la fortaleza de La Cabaña así como el campamento de Columbia, sede del Estado Mayor del Ejército de la tiranía.

La consigna esgrimida por Fidel: Revolución si, golpe de Estado no, lanzada desde las puertas de la heroica Santiago de Cuba, donde esta vez si entró el Ejército Rebelde, continuador de los mambises de la Guerra de 1895, fue acogida con gran entusiasmo por los cubanos.

Ocho días necesitó aquella pléyade de heroicos revolucionarios con su Comandante en Jefe al frente para llegar a La Habana. Por dondequiera que pasaba la Caravana de la Libertad, la muchedumbre quería ver y oír al legendario guerrillero y sus barbudos.

Al entrar en la Capital, aquel 8 de enero luminoso, los habaneros colmaron las calles. Frente al Palacio Presidencial, por donde pasó la caravana para rendir tributo a los caídos en el asalto a la madriguera del tirano, el 13 de marzo de 1957, no se podía dar un paso. ¡Qué hermoso mar de pueblo saludaba al líder revolucionario!

Luego de hablar a los allí congregados, Fidel se dirigió al Campamento Militar de Columbia, en Marianao, donde, con un extenso y memorable discurso ratificó lo que ya era una divisa de la Revolución: Decir la verdad al pueblo es el primer deber de todo revolucionario y alertó contra el exceso de optimismo.

En hermosas palabras señaló que la guerra no la había ganado ninguna organización o tropa en particular, sino el pueblo, que devenía el baluarte más firme del proceso de cambio. También denunció las pretensiones de algunos jefes del Escambray, que habían secuestrado un grupo de armas y exigían formar parte del Consejo de Ministro.

En un momento de ese discurso en el que Fidel abogaba por la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, le pregunto a Camilo Cienfuegos quien se encontraba a su lado: ¿Voy bien Camilo? Y éste le respondió: vas bien, Fidel. El pueblo aplaudió y el breve diálogo quedó registrado para la historia.

ESTRATEGIA DE TRIUNFO

Al retomar el tema de las provocaciones, el líder no menciona los nombres de aquellos que trataron de perturbar la paz en el mismo umbral de la Revolución. Con su proverbial luz larga lanzó la estrategia del nuevo proceso: la unidad. Aquella lección ha estado vigente en los 48 años transcurrido y es el ejemplo que siguen los líderes más preclaros de Latinoamérica, que no sólo unen a sus pueblos, sino a las naciones, para poder enfrentar al enemigo común: el imperio del norte.

Como en aquel 8 de enero luminoso, ahora, con su mensaje al pueblo de Cuba, el Comandante en Jefe señaló que cada éxito alcanzado requiere mayores esfuerzos para mantenerlos y desarrollarlos.

Los cubanos, siempre seguidores de su entrañable líder, trabajan por consolidar sus triunfos en distintos órdenes, con la divisa de luchar por la paz y la vida.

Monday, January 01, 2007

FIN DE AÑO A LO CUBANO

Por: Arnoldo Griñán

Al llegar a su término el año 2006, los habitantes de la Mayor Isla de Las Antillas desbordan alegría y confianza por el porvenir. Tienen razones para ello. Su mayor preocupación, fue en un momento dado, la salud del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Pero el propio líder de la Revolución preparó a su pueblo para cualquier tipo de eventualidad y, ante una recuperación difícil y prolongada, dejó indicaciones claras y precisas sobre la dirección del país y el comportamiento a seguir para que el enemigo no se aproveche de la eventual situación.

Los periódicos mensajes de Fidel echaron por tierra las numerosas falsas informaciones de periodistas y medios reaccionarios que anunciaron, desde un estado de salud muy grave, hasta su muerte. En la república bananera de Miami, tampoco faltaron quienes festejaron una prematura muerte del líder y volvieron a hacer las maletas para un presunto regreso a la Cuba que ya sólo verán en sus malgastadas memorias.

Mientras, los cubanos continúan trabajando con ahínco y organización, acumulando nuevos triunfos como la exitosa celebración de la Décimo cuarta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, (MNOAL), celebrada en septiembre en La Habana; la nueva victoria en Naciones Unidas contra el criminal bloqueo de Estados Unidos a la pequeña isla, así como la elección de ese país antillano para ocupar un asiento en el Consejo de Derechos Humanos, organismo de la ONU recientemente constituido.

A esa sucesión de éxitos diplomáticos hay que añadir el Coloquio Internacional por el 80 Aniversario del natalicio de Fidel, evento que reunió a más de mil personalidades en la capital de la República, convocadas por la Fundación Guayasamín, la cual cumplimentaba así, el deseo del desaparecido pintor ecuatoriano.

Los numerosos turistas que visitaron a Cuba este año, apreciaron la seguridad del país; sus logros en la salud, el deporte, la agricultura urbana, el trabajo en la biotecnología y otras muchas ramas de la economía, las ciencias y la técnica, que se unen a la batalla de ideas, la solidaridad y la cooperación. En fin, una nación que con amplias perspectivas se proyecta hacia un futuro al que el imperialismo yanqui le será cada vez más difícil entorpecer.

De edificante se puede catalogar el doce coma cinco por ciento de crecimiento económico, el mayor de América Latina y el Caribe, alcanzado por los trabajadores cubanos en el año dos mil seis. Ello confirma la consolidación gradual de la economía y refleja el avance del país con la Revolución Energética, las construcciones de todo tipo, en especial, de viviendas y de materiales para que la población repare sus casas.

También en ese Producto Interno Bruto se refleja el surgimiento de nuevos medios educativos y de prensa. No es por gusto que Cuba es considerada el futuro de Latinoamérica, cuyos pueblos ven en los logros de la Isla un sueño o una meta por la cual luchar.

El Imperio le teme a ese ejemplo. En su engendro diabólico conocido como Programa para la transición democrática en Cuba, con cinismo y prepotencia manifiesta que las grandes inversiones del Gobierno Revolucionario en centros científicos y de biotecnología no son apropiadas para un pueblo pobre. ¡De tantas barrabasadas está lleno ese documento!

EL ALENTADOR MENSAJE DE FIDEL

Pero los cubanos, lejos de amedrentarse ante las bravuconadas del vecino Gigante de Siete Leguas, festejan el advenimiento del año cuarenta y ocho del Triunfo de la Revolución, muy contentos con el Mensaje que con motivo de la efemérides, les envió Fidel, y en el cual el líder valora los grandes esfuerzos del pueblo trabajador para alcanzar esos alentadores resultados y recuerda que cada éxito necesita de mayores esfuerzos para mantenerlos y desarrollarlos.

En ese mensaje Fidel señala que su enfermedad, aunque es un proceso prolongado, está lejos de ser una batalla perdida y agrega que él está al tanto de la vida del país e intercambia opiniones con los compañeros más cercanos, cada vez que ha sido necesaria una cooperación en temas de vital importancia.

Fue otro contundente golpe que hizo añicos las ilusiones del enemigo y una demostración de ese espíritu rebelde, indomable y combativo de los cubanos que los mantiene en pie de lucha, hasta la victoria siempre.